Cuatro uno ocho

Esta es la entrada 418 de este blog. Mi reflexión de hoy es la siguiente:

Siempre he creído que las matemáticas se construyen una capa de conocimiento sobre otra, como una pared de ladrillos, y que, si una capa no se coloca adecuadamente, es muy complejo aprender lo que sigue, colocar la siguiente capa.

También había leído por ahí que no siempre era el caso, al menos no por completo, y ayer me topé con un ejemplo.

De las niñas con las que trabajo hay una que no sabe leer un número que contenga centenas… quizá ni siquiera uno con decenas, lo voy a revisar hoy.

Aún sin tener ese conocimiento, es perfectamente capaz de sumar, por ejemplo, 129 + 289 y llegar a 418, poniendo los 1 arriba de la siguiente posición cuando la suma se pasa de 9, aunque al leer la respuesta dirá «cuatro uno ocho». O sea, mecanizó el proceso sin entenderlo… al grado que una suma que estaba haciendo cuyo resultado tenía unidades de millar no supo qué hacer con ese 1.

Si la maestra le pone una hoja de ejercicios para entregar sin pedirle que lea los resultados, esta niña puede sacar una calificación perfecta sin que su conocimiento sea «perfecto».

A respirar profundo y buscar que aprenda a leer cantidades y también que comprenda lo que significa «llevar uno».

Concluyendo: sí se pueden mecanizar nuevos conocimientos sin haber dominado los anteriores, solo que serán conocimientos frágiles, que no soportan bien los «casos especiales» y que no serán una buena base para soportar los siguientes conocimientos, formándose un «círculo vicioso».

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.