¿De qué color es…?

Esta es la entrada 191 de este blog. 191 es un lindo número primo capicúa (ver más sobre números capicúa aquí y sobre números primos aquí)

La aprovecharé para compartir una breve reflexión: en mis 20 años siendo docente nunca había sido consciente de tener un alumno que no pudiera distinguir los colores… hasta el jueves pasado.

Mientras yo mencionaba algo escrito en verde sobre un fondo blanco, un alumno me preguntó que si había algo ahí donde estaba señalando.

Sí había, una fórmula escrita en un verde relativamente claro.

Él no la veía.

Y no me había dicho nada en las seis semanas que llevábamos de clases, así que no sé cuántas otras cosas tampoco vio en su momento.

He sentido algo de desasosiego desde entonces, porque muchas de mis estrategias didácticas están basadas en darle diferentes colores a las gráficas de funciones, a los elementos algebraicos, a los ejemplos y contraejemplos.

Para él todo es lo mismo… cuando lo alcanza a distinguir.

Me declaro desconocedora del mundo de los daltónicos… y con la firme intención de aprender poco a poco a apoyar a mi alumno. En las gráficas puedo intentar diferentes grosores de línea (y colores que él sí “vea”). En las estructuras algebraicas… todavía estoy en proceso de pensar qué hacer.

Creé la imagen que encabeza esta entrada para darme un poco de idea de lo que vive él, aunque sé que no es exactamente así…

¿Ustedes han tenido alumnos daltónicos alguna vez? Les agradeceré que me comenten cómo le hicieron para ayudarlos.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Nacimos para hacer una diferencia

Esta es la entrada 190 de este blog. Después de un breve retraso, el sábado pasado entregué el archivo con el texto de la novela que estoy escribiendo para que entrara a diseño editorial. No fue precisamente adrede el tardarme, pero al final fue numéricamente lindo, pues:

Fecha de entrega: 04/09/2021 -> 4+9+2+2+1 = 18 -> 1+8 = 9
Páginas del archivo: 279 -> 2 + 7 + 9 = 18 -> 1 + 8 = 9
Palabras: 76842 -> 7 + 6 + 8 + 4 + 2 = 27 -> 2 + 7 = 9
Foto de autor elegida: la número 9 de 11 posibles.

Aquellos que tienen tiempo leyendo estas entradas, ya saben lo mucho que me gusta el nueve (ver por qué aquí).

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Me vendría bien tener dos ojos independientes

Esta es la entrada 186 de este blog. Llevo ya una semana dando clases híbridas y lo que siento es que me vendría bien tener, entre otras cosas, dos ojos que se puedan mover de forma independiente. Y un cerebro que pueda interpretar lo que así vería

La manera en la que estoy trabajando es mediante Zoom, compartiendo una presentación para los que están en casa, que los que están en el salón ven proyectada en la pantalla blanca que cuelga enfrente del pizarrón. De esa forma todos ven lo mismo y eso es bueno.

Yo soy la que solo veo a los que están ahí. Si alguien de casa habla, me aparece en la pantalla de mi computadora un cuadrito señalando quién es y le contesto. El problema es que no puedo tener en la misma pantalla la presentación y toda la cuadrícula con los estudiantes remotos, dado que normalmente estoy o señalando algo en la presentación o escribiendo sobre la misma los procedimientos y la cuadrícula me estorbaría.

Y, si pudiera ver la cuadrícula completa de alguna forma, sería conveniente tener dos ojos independientes, uno viendo a los que están en presencial y otro viendo a los que están a distancia. Cuando estaba completamente a distancia tenía una segunda pantalla para ver los cuadritos de los alumnos, pero en el salón de clases no la tengo disponible…

Solo queda seguir enfrentando poco a poco el reto de la enseñanza híbrida.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

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Enseñanza híbrida

Esta es la entrada 185 de este blog. Mañana tendré mi primera clase híbrida, con unos 12 alumnos en el salón y el resto, otros 12, a distancia.

Mucho por preparar y probar para tratar de que el aprendizaje avance parejo uniendo las experiencias presencial y remota, que se irán turnando los alumnos.

Todo un rompecabezas.

Ya les contaré cómo me fue. Si alguno de ustedes ya lo está viviendo, por favor comparta su experiencia, para tomarla en cuenta.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

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La conexión va primero

Esta es la entrada 170 de este blog. Las clases del semestre en la universidad donde trabajo terminan en un mes, así que va siendo tiempo de apretar un poco el paso para completar el programa y cerrar lo mejor posible.

Estaba revisando mis materiales en ese sentido cuando recibí la llamada de una profesora que “quería” mi consejo sobre cómo contrarrestar la apatía de sus alumnos. Lo pongo entre comillas porque, después de que le conté algunas cosas que yo he estado haciendo a lo largo del semestre, me dijo que ya era muy tarde para cambiar de proceder y colgamos.

Ni siquiera me pidió que le contara más detalles para considerarlo para el siguiente semestre…

Después de colgar me puse un poco triste por ella… y más por sus alumnos. También pensé en escribir esta entrada.

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Extraño calificar evaluaciones escritas

Ésta es la entrada 165 de este blog. La escribo en medio de una jornada de calificación intensiva de evaluaciones en imágenes digitales.

Nunca pensé que extrañaría tanto tener un montón de papeles esperando a ser revisados.

Hay materias en las que las evaluaciones digitales se pueden hacer por medio de un procesador de textos y no difieren mucho de lo que el alumno mostraría en papel, aunque en esos casos el auto-corrector, que ya es omnipresente, no permite al profesor identificar qué tan buena es la ortografía del alumno.

Pero en matemáticas es esencial ver el procedimiento seguido para detectar los errores conceptuales y de proceso que cometen los alumnos y poder corregirlos. Y en una prueba con tiempo restringido no se les puede pedir que escriban con el editor de ecuaciones de Word (a no ser que ya lo dominen), así que no queda más que pedirles que lo hagan a mano y manden imágenes.

Lo sé, el error es parte importante del aprendizaje, pero lo es mientras se aprende, al evaluar ya deben ser mínimos los errores, para que se pueda avanzar, si no la estructura conceptual matemática dentro de la cabeza del alumno no se sostendrá. Y si nos limitamos a pruebas de opción múltiple o verdadero-falso sólo sabremos que contestó mal, pero no podemos ver tan fácilmente por qué contestó mal.

Hasta aquí la reflexión de hoy. Hice una breve pausa para venir a cumplir con mi compromiso de escribir cada miércoles… necesito volver para terminar a tiempo.

Ánimo a todos los que están en periodo de evaluación.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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Paciencia: una herramienta vital

Ésta es la entrada 153 de este blog. 153 es múltiplo de 9, número que me gusta más que los demás (ver por qué aquí), así que toca escribir sobre algo especial, como cada nueve entradas.

Aprovechando que ésta será la última entrada “nueve” de este peculiar año, reflexionemos un poco sobre un aspecto importante de lo que implica ser docente en general y durante la pandemia en particular:

La paciencia.

Sin ella, ningún plan de clase, ninguna estrategia didáctica, ningún material podrán sacar adelante a nuestros alumnos.

No me refiero a lo que podríamos llamar “paciencia pasiva”, que sería aguantar y nada más.

Me refiero a la “paciencia activa”, que sería no desesperarnos si algo no funcionó, si algún alumno no logra entender, si el tiempo de la clase no parece ser suficiente nunca… Mejor respirar hondo, dar un paso atrás, analizar qué pasó y reintentarlo de una forma distinta.

Lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo, así que viene muy bien reflexionar sobre esto en un momento en el que no estamos dentro de la vorágine de las clases, así podemos darnos cuenta de qué tan pacientes fuimos, qué nos detona la impaciencia y qué estrategias podemos usar para tratar de evitarlo cuando volvamos a clases en enero.

La intención del blog siempre ha sido proporcionar herramientas didácticas para mejorar la enseñanza-aprendizaje de las matemáticas y la relación de las personas con la materia. Quizá no se contemple comúnmente a la paciencia dentro de esas herramientas, pero… creo que es importante para armar el complejo rompecabezas que suele ser acompañar a nuestros alumnos a aprender.

Quizá ayude a tener paciencia el pensar en lo que hacemos como en ir sembrando semillitas en nuestros alumnos. Algunas germinarán pronto (como las de los frijolitos que a muchos nos tocó ver nacer en pocos días, como práctica escolar) y otras mucho después (como las del bambú, que tardan como siete años en salir de la tierra… eso sí que es paciencia), quizá cuando ya no estén en nuestras aulas.

Descansemos y luego preparémonos lo mejor posible para el reingreso a clases, encontrando aún más herramientas digitales, virtualizando nuestro material por adelantado, planeando actividades motivadoras y… armándonos con grandes cantidades de paciencia.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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Bajo presión…

Ésta es la entrada 151 de este blog.

Después de compartir en la pasada que llevaba 150 semanas sin dejar de escribir, empecé a sentir la presión por que no fuera hoy el primer miércoles que no supiera qué publicar.

Y pensé en los exámenes con horario restringido que aplicamos a nuestros alumnos, una de cuyas justificaciones es: “deben aprender a hacer las cosas bien y rápido… y a trabajar bajo presión”.

Estoy de acuerdo con que es bueno tener la capacidad de trabajar rápido y bien cuando las condiciones no son ideales, pero… no sé… siento que fuera de la escuela el resultado final de eso que se hace bajo presión puede ser un motivante o un catalizador adecuado para hacerlo bien.

Pero en la escuela tenemos muchos ejemplos de que no es así: el mantener un promedio, cuidar una beca, recibir un premio… a veces no generan el suficiente empuje y claridad mental para hacer las cosas bien. Todo lo contrario, muchos alumnos se bloquean y no logran mostrar lo que saben hacer.

Lo bueno es que poco a poco se van encontrando formas de evaluar más adecuadas, confío en que pronto el pavor a los exámenes de matemáticas quede como dato histórico y los alumnos aprendan y demuestren que aprendieron de formas que los preparen para el futuro, sin amargarles el presente.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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