Cuando no sé lo que no sé

Esta es la entrada 242 de este blog. La dedicaré a una breve reflexión docente:

Hace poco hice una encuesta entre unos 60 maestros de primaria sobre lo que más trabajo les costaba enseñar. Entre las respuestas más frecuentes estuvo:

–Aquello para lo que los estudiantes no tienen las bases suficientes

–Aquello para lo que ellos no tienen las estrategias suficientes para que sus diferentes alumnos entiendan.

–Fracciones.

Sobre fracciones he escrito tres entradas

Fracciones, ¿qué las hace tan especiales?

Fracciones, simplificar y amplificar

Fracciones, ¿cómo hacer operaciones con ellas?

Sobre estrategias para enseñar muchos temas de matemáticas básicas trata este blog.

Y para mejorar las bases matemáticas de los estudiantes tengo tres materiales didácticos (ver aquí)

Por el título de esta entrada se darán cuenta de que se trata de algo más:

Después de revisar las encuestas apliqué un diagnóstico a algunos estudiantes y lo que descubrí me pareció muy interesante: un tema que casi ninguno domina es la resta con transformación, a pesar de que es un tema que ninguno de los docentes dijo que le costara trabajo enseñar (ver una propuesta de cómo enseñarlo aquí).

Si el docente no es consciente de que no está enseñando bien ese tema y, por tanto, le cuesta trabajo abordarlo, nunca va a poner de su parte para mejorar su práctica.

La breve reflexión es: analicemos objetivamente lo que realmente sabemos o no sabemos enseñar y trabajemos en mejorar aquello que es mejorable.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Extrapolando una idea

Esta es la entrada 236 de este blog. La aprovecharé para compartir una idea que se me ocurrió anoche: los «comecocos» o «matapiojos» se pueden usar para que nuestros estudiantes identifiquen y memoricen ciertos datos. Ya había publicado una entrada al respecto, con las tablas de multiplicar (ver aquí), pero de la misma manera se pueden aprender definiciones importantes en español, datos en historia, vocabulario en inglés, nombres de figuras en matemáticas… Solo es cuestión de tomar un «comecocos» y llenarlo con la información que se desee.

Lo acabo de hacer con datos sobre el cacao, en honor al «mundo» en el que está ambientada mi novela, Akhiré y los dos pilares.

La dinámica del juego variaría un poco. Puede ser que, por ejemplo, un estudiante pregunte al otro el dato que se esconde bajo la pestaña que eligió y, mientras el otro conteste bien, los roles siguen igual. En cuanto conteste mal, cambian de rol, hasta que uno se memorice todo y ya no haya posibilidad de cambiar de rol.

¿Qué otras ideas se les ocurren para llenar un «comecocos»?

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

¿Aprendo solo lo que me van a evaluar?

Esta es la entrada 232 de este blog. La aprovecharé para compartir una pequeña reflexión.

El ciclo escolar en México está entrando en la recta final y en muchas escuelas los pequeños ya nada más están viendo películas o teniendo convivencias de cierre con sus distintos profesores, porque una vez evaluada cada materia «ya no hay nada qué hacer» en ella.

Si bien creo que una de las grandes ventajas de asistir a la escuela es el convivir y, por tanto, viene bien tener unos días de convivencia y relajamiento después de un ciclo escolar tan intenso como fue este, creo que también hay que tomar en cuenta el mensaje oculto que se transmite:

«Solo se realizan actividades académicas cuando hay una evaluación próxima.»

Yo lo veo con mis alumnos, que de cada tema me preguntan si va a venir en el examen. Si se me ocurre decir que no creo preguntarlo, pierdo su atención.

Si bien es un «problema» cultural, creo que sería positivo encontrar la manera de revertir esa forma de ver la actividad académica y lograr que se aprenda por el gusto de aprender y por el propio bien, no para contestar un examen.

Supongo que dependerá mucho de la personalidad y los intereses de cada quien.

¿Qué opinan?

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer (aunque parece que esta última ya no está funcionando)

Analizando una evaluación diagnóstica

Esta es la entrada 230 de este blog. Como mencioné la semana pasada, les comentaré algunas observaciones interesantes obtenidas en una evaluación que realicé en un colegio cercano, buscando medir el desarrollo del pensamiento lógico matemático y el sentido numérico, que yo considero los dos pilares de una buena relación con las matemáticas, además de algunos de los aprendizajes básicos de cada grado. A pesar de ser una muestra pequeña, considero que nos dan una buena idea de cómo pueden estar los niños de educación básica después de dos años y medio de pandemia.

Leer más »

Midiendo la salud académica de un grupo

Esta es la entrada 229 de este blog. La escribo el día en que acudí a un colegio cercano a aplicar una evaluación diagnóstica, con la que busco, primero, medir la pertinencia de los reactivos que forman la actividad que contestaron y, después, medir qué tan bien pueden contestar los alumnos esos reactivos. Fue una evaluación específicamente diseñada buscando medir el desarrollo del pensamiento lógico matemático y el sentido numérico, que yo considero los dos pilares de una buena relación con las matemáticas, además de algunos de los aprendizajes básicos de cada grado.

Aún no he revisado las actividades, pero de entrada ya pude notar al aplicar que, por ejemplo:

Si a los alumnos se les cambia la manera de preguntar a la que los tenía acostumbrados su maestro, y según la profundidad con la que adquirieron el conocimiento, algunos no saben por dónde empezar. A varios les explicamos verbalmente la instrucción con otras palabras y el ejercicio cobró sentido y pudieron terminarlo. Esto revela una comprensión lectora / vocabulario mejorables, más allá de la habilidad numérica.

Es por ello que el desempeño en matemáticas no se debe considerar separado del desempeño en español, más específicamente en la lectura de comprensión.

La próxima semana les comparto las conclusiones a las que llegue después de registrar las respuestas dadas por los estudiantes.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer (aunque parece que esta última ya no está funcionando)

Más dudas que certezas

Esta es la entrada 225 de este blog. 225 es múltiplo de nueve, número que me gusta un poco más que el resto (ver por qué aquí), así que corresponde que sea una entrada especial. La escribo en la penúltima semana de clases de este semestre, en medio de la elección de las estrategias más eficientes para alcanzar a ver todos los temas que debería… sabiendo que la eficiencia en la enseñanza tiene un límite.

Casi todo lo que estudié como ingeniera industrial sobre procesos eficientes se aplica a los procesos productivos industriales. Los procesos humanos sí que se pueden cuidar y limpiar de ciertas partes que pudieran considerarse «paja», pero, igual que el templado de un vidrio requiere una cierta cantidad de pasos, cada uno de una duración mínima para hacer las transformaciones internas del material, así mismo el proceso de enseñanza-aprendizaje requiere de vivir un cierto número de experiencias durante suficiente tiempo como para construir internamente el conocimiento.

¿Cuáles son esas experiencias? ¿Cuánto tiempo se necesita?

El tema me interesa desde siempre. He escrito un par de entradas al respecto:

Aprendizaje eficiente, algunas ideas para lograrlo.

Ejercitación (académica) suficiente.

Considero que la respuesta a esas preguntas varía con cada materia, cada tema, las circunstancias de cada grupo y de cada persona. Por eso escribí la semana pasada la reflexión sobre la motivación de los centennials postpandémicos (ver aquí).

¿Saben? Creo que ser docente es así gran parte del tiempo: tener más dudas que certezas, pero aún así seguir buscando hacer aquello que más pueda ayudar a nuestros alumnos.

¿Qué opinan?

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer (aunque parece que esta última ya no está funcionando)

Los docentes seguimos siendo pieza clave

Esta es la entrada 220 de este blog. La escribo en medio de lo que puede parecer una investigación post-doctoral, pero que no es tal.

Me siento como hace 6 años que empecé a preparar el anteproyecto de mi doctorado: como niña en juguetería (más bien en librería, que me gustan más los libros que los juguetes), bajando información sobre las investigaciones más recientes que se han hecho para desarrollar el pensamiento lógico matemático y el sentido numérico, que yo considero los dos pilares de una buena relación con las matemáticas (ver lo que he escrito en el blog aquí y en mi novela aquí).

Apenas estoy identificando y organizando la información, pero por lo que he visto, sigue considerándose el desarrollo tanto del pensamiento lógico matemático como del sentido numérico un trabajo independiente al temario escolar, que pueden integrarse de manera intencionada tanto en actividades de dicho temario como en actividades lúdicas.

Acabo de leer algo que considero que todos intuimos pero que es lindo ver confirmado por estudios científicos: las actividades acompañadas adecuadamente por un docente logran más aprendizaje que las acompañadas por un compañero. Y estas logran más que las retroalimentaciones automáticas por computadora. Todas ayudan, pero no igual.

Así que… los docentes seguimos siendo una parte MUY importante del proceso educativo, por más que avancen los programas de aprendizaje asistido por computadora. Recordémoslo siempre, preparémonos y cuidemos nuestra salud física y emocional para hacer nuestra labor lo mejor posible.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer (aunque parece que esta última ya no está funcionando)

¡Volví a calificar en papel!

Esta es la entrada 217 de este blog. Se publica un par de días después del día de pi ( 3.14 o marzo 14). En el primer año del blog ese día cayó en miércoles y la entrada la dediqué a ese y otros números especiales (ver aquí)

Hoy quiero escribir sobre otra cosa: hace unos momentos terminé de calificar exámenes en papel ¡por primera vez en dos años! Hace justo un año escribí una entrada en la que mencionaba que extrañaba calificar evaluaciones escritas (ver aquí). Ayer que fui recogiendo los exámenes conforme mis alumnos terminaban me pregunté cómo se sentiría volver a calificar así.

En mi caso, fue muy agradable.

Claro que aproveché las ventajas de la tecnología dejando una parte de la evaluación para contestarse/calificarse en computadora, con reactivos de opción múltiple, pero poder volver a poner marcas en el examen con mi tradicional pluma rosa de calificar (evito el rojo) fue lindo. Escuchar música durante el proceso lo hizo llevadero. Siento que me tardé menos que cuando calificaba en archivos escaneados, que a veces estaban volteados, muy pequeños, muy grandes, borrosos… Y hacer anotaciones en ellos no era tan sencillo.

Creo que es lindo tener lo mejor de los dos mundos.

¿Qué opinan?

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer