Una oportunidad de percibir

Esta es la entrada 451 de este blog.

Hoy estuve un momento con una maestra que es prácticamente ciega de nacimiento y enseña computación a niños ciegos. Todavía no me toca ver cómo lo hace, pero me parece maravilloso que ocurra.

La maestra me está ayudando a entender cómo perciben con sus dedos las figuras, las texturas y el Braille, para tomarlo en cuenta para unos materiales que estoy diseñando para ellos.

Aprendí, por ejemplo, que más grande no siempre es mejor. El patrón de puntos correcto, al tamaño que están acostumbrados, es mejor para que lo procesen sensorialmente más rápido.

Poco a poco me voy aprendiendo unas cuantas letras en Braille, por cierto, aunque por lo pronto solo las reconozco al verlas, lo de reconocerlas al tocarlas será, espero, más adelante.

Siento que hay mucho que se puede hacer por apoyar, para que en la mente de esos pequeños se haga una pequeña luz imaginaria en cuanto a la percepción y la comprensión de las matemáticas más allá del ábaco, la caja numérica y las figuras de foamy y resaltadas con silicón, para que tengan, por ejemplo, más oportunidades de percibir conceptos lógicos que la falta de material adecuado no les permite.

Seguiré buscando la manera y se los compartiré a ustedes por aquí.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

¡450¡

Esta es la entrada 450 de este blog. Es un hito importante porque es un número múltiplo de 10, de 50, y de ¡9!, entre otros. Y ya saben que 9 es mi número favorito (ver por qué aquí), así que toca… agradecer.

Agradecer por la oportunidad de seguir escribiendo estas reflexiones 450 semanas después de que inicié esta aventura.

Agradecer por la oportunidad de seguir apoyando a quien apoya a la niñez vulnerable. Simon Sinek, uno de mis referentes, dice que no hay nada mejor en la vida que servir a quien sirve a otros y así me gusta vivir, dándole herramientas a quien las puede aprovechar para ayudar a otros a estar mejor.

Hoy, por ejemplo, llevé una bolsa con unos cuantos juegos de mesa básicos a un lugar que he estado visitando. Iba un par de «memoramas», como se le conoce en México al juego de encontrar parejas de cartas que están revueltas boca abajo.

Ayer abrí el paquete para separar las cartas entre sí, porque muchas veces las fábricas entregan las planillas completas para que uno las separe, porque así el proceso de producción y empaque es más eficiente. Me acordé del montón de veces que de niña separé algunas cartas de algún juego de mesa.

Llevaba varias ideas para aprovechar los pares de cartas más allá de memorizar su localización para encontrar la mayor cantidad de pares posible. Una era mezclar las cartas boca arriba, separarlas un poco y hacer la búsqueda de pares arrebatadamente. Otra era clasificar las cartas por distintos criterios (colores dominantes, tipos de animales, tipos de animación -había distintos-). Otra era repartir las cartas entre varios e ir robando unos a otros y bajando pares (como un «vete a la pesca», pero solo con pares)… Mi mente se aloca cuando se trata de encontrar actividades de desarrollo cognitivo con un material que tengo enfrente.

Solo que, mientras le mostraba a uno de los chavitos el juego, me dijo que nunca había jugado algo así.

15 años de edad aproximadamente y la vida nunca le había dado la oportunidad de jugar «memorama».

«Hice de tripas corazón» para que no me doliera tanto la situación y poder concentrarme en enseñarle a jugar la forma básica. Ya habrá oportunidad de enseñarle nuevas formas. Así me la vivo, sobreponiéndome a las situaciones fuertes que veo para enfocarme en cómo mejorarlas.

Por eso la imagen que encabeza esta entrada es un corazón desquebrajado… que brilla por dentro.

Confío en poder seguir enfrentando muchas situaciones de desquebrajamiento de corazón seguido de la enorme sonrisa de los encargados de atender a estos niños y niñas vulnerables cuando van entendiendo cómo intencionar las actividades y aprovechar los materiales que tienen a la mano.

Gracias, gracias, gracias a todos los que han estado por aquí apoyándome algunas o muchas de estas 450 semanas.

¡Hasta el siguiente miércoles!

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Aprendiendo matemáticas sin usar los ojos

Esta es la entrada 449 de este blog. La escribo en la semana en la que los astros se alinearon (por decirlo de alguna manera) para que por fin se abriera la posibilidad de acercarme a una escuela para niños ciegos, buscando apoyarlos para que mejoren su aprendizaje de las matemáticas. Llevo unos cuatro años con ganas de hacerlo, estoy muy feliz por la oportunidad.

Llevo varios días revisando todo lo que me encuentro en internet sobre cómo apoyarlos. Obviamente sugieren darles libros en braille y hacer resaltar las figuras usando plastilina o pegamento y usar material didáctico que no dependa de los colores sino de las formas resaltadas.

También obviamente es necesario cuidar mucho los deditos de los niños, porque son como sus ojos.

Apenas voy a conocer mañana a una maestra de esa escuela, que es ciega de nacimiento, para comprender las necesidades específicas de esa población. Confío en poder armarles algo que les funcione y que sea diferente a lo que tienen.

Y también confío en aprender algo que me sirva para el resto de las poblaciones vulnerables con las que trabajo.

Ya les contaré…

¡Hasta el siguiente miércoles!

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Ampliando el alcance como una telaraña

Esta es la entrada 448 de este blog. La escribo en una semana por demás intensa en la que estoy en contacto con varias instituciones que apoyan a la niñez vulnerable desde varios frentes. Por eso pensé en una telaraña para ilustrar cómo me siento.

Luego pensé en que se podía malinterpretar como que pretendo comerme a los niños que atrape, pero no… solo quiero atraparlos para enredarlos en las bondades del desarrollo cognitivo con aprendizaje basado en juegos y luego soltarlos más preparados para enfrentar al mundo.

Hoy estuve con unos veinte chamacos de 14 a 17 años que no pueden estar con sus familias por distintas situaciones. Afortunadamente tienen una gran maestra que justo hoy cumple años y, aún así, se presentó para aprender a jugar con mis materiales didácticos para apoyar en los chicos el desarrollo de los dos pilares de una buena relación con las matemáticas (ver más aquí).

Veinte chamacos para enseñar desde cero a jugar algo que nunca han jugado son muchos chamacos, acabé exhausta.

Veinte chamacos que, si siguen preparándose, podrán tomar mejores decisiones cuando salgan de ahí, pudieran parecer pocos comparados con los que no estamos apoyando.

Veinte ahí, treinta por acá, ochenta por allá, cien más allá en las distintas instituciones a las que estoy buscando apoyar ya no parecen tan pocos. Vale todo el cansancio.

Por cierto, hoy al cerrar la actividad, después de que estaban muy, pero muy inquietos por tanto trabajo mental, me pregunté cómo apaciguarlos en lo que la maestra revisaba que el material estuviera completo… y las series funcionaron muy bien.

De nueve en nueve, que es mi número favorito, hacia arriba y hacia abajo dimos un par de vueltas preguntando a cada uno qué número seguía. Funcionó doblemente, pues, además de calmarse, trabajaron su sentido numérico. Así habíamos empezado y así cerramos el círculo de activación cognitiva.

Confío en que Miriam podrá aprovechar de muy diversas formas las actividades que aprendió a hacer hoy. ¡Mil gracias por tu compromiso!

¡Hasta el siguiente miércoles!

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Concatenando eslabones de este proyecto

Esta es la entrada 441 de este blog. Es una entrada muy, muy especial, porque su número es múltiplo de 9: 4+4+1=9, la fecha en la que se publica es múltiplo de 9: 1+7+2+0+2+6=18 -> 1+8=9, pocas veces ocurre una coincidencia así y el 9 tiene un lugar especial en mi corazón (ver por qué aquí).

Cuando hace unos nueve años empecé a buscar nombres para mi proyecto y este blog, una de las ideas previas a encontrar «impulso matemático» estaba relacionada con la concatenación de conceptos y habilidades matemáticos; con entender cuáles son los eslabones que van construyendo el conocimiento matemático. Por eso al buscar una imagen para encabezar esta entrada, ese 9 formado por piezas de una cadena de bicicleta me pareció muy apropiada.

Y también porque estoy en búsqueda de la manera de concatenar varios elementos de mi proyecto, para que se potencien:

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4…3…2…

Esta es la entrada 432 de este blog. 432 además de ser un lindo número que va en «decrescendo», es múltiplo de 9 y el 9 es uno de los números que más me gustan (ver por qué aquí) así que toca escribir algo especial.

Buscando una imagen que representara el ir bajando me apareció este niño que se acerca con curiosidad al final de la escalera para ver qué hay ahí.

Me recordó que de un tiempo para acá, porque así se fue dando, a algunas de las niñas de entornos vulnerables a las que asesoro en matemáticas no las saco del salón, sino que me pongo en una zona distinta del mismo espacio. Mientras la mayoría están haciendo tarea con sus cuidadoras en un extremo del aula, yo estoy con unas cuantas en el otro extremo.

Esto tiene varias implicaciones, la principal es que tengo muchas espías, niñas que terminan su tarea y se acercan a ver qué estoy haciendo con las otras. Algunas se quieren integrar a la actividad y otras más bien me piden alguno de los materiales que traigo en mi mochila para hacer alguna otra cosa.

Así como el niño de la imagen se acerca al final de la escalera con curiosidad, así se van acercando las niñas.

No todas, no todo el tiempo. Cuando llevo actividades novedosas tengo más público y hay niñas que siempre quieren y otras a las que hay que convencer para que quieran algunos de los días.

Lo que considero muy importante es nunca forzarlas a estar conmigo haciendo una actividad en específico, aunque procuro que todas las actividades tengan una intención didáctica clara, principalmente alrededor de los dos pilares de una buena relación con las matemáticas (ver más aquí). Eso me ha ayudado mucho para que les siga dando gusto verme. Es lo que más cuido, mantener su buena relación conmigo y con las matemáticas. Y es de lo que más recomiendo a los docentes con los que trabajo.

Porque si las matemáticas son algo que no me da miedo ni lo veo como algo imposible de lograr será más factible que yo me acerque y explore para aprender. Como el niño de la imagen y como mis espías.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

«Cansada, pero contenta»

Esta es la entrada 424 de este blog. La escribo unos días después de haber dado TRES talleres seguidos:

El primero a docentes de una escuela primaria matutina

El segundo a docentes de un preescolar y un par de instituciones de apoyo a la niñez vulnerable

El tercero a docentes de una escuela primaria vespertina

El edificio de las dos escuelas primarias es el mismo, entonces digamos que la aventura fue un poco «capicúa», porque la terminamos donde la empezamos, yendo a otro lugar en el ínter.

Y justo esta entrada es un lindo número capicúa (424) (ver más sobre capicúas aquí).

El taller impartido fue muy breve, unos 90 minutos, y giró alrededor del tema que es el centro de todo mi trabajo: «los dos pilares de una buena relación con las matemáticas» (ver más aquí y aquí).

Para las actividades usé básicamente un dado (ver algunas ideas al respecto aquí), un material lógicamente estructurado que construí para la ocasión (ver más sobre MLE aquí) y todo el bagaje de ideas que cargo en mi cabeza dado que llevo desde 2001 enseñando matemáticas (a gente que no son mis compañeros de clase, porque eso lo estuve haciendo toda mi vida escolar).

En el cuestionario de salida los participantes dejaron comentarios interesantes. Una maestra me buscó para pedirme que replique el taller en otras dos escuelas y varios pidieron una segunda parte. Se sintió bonito.

Cuando llegué a mi casa y traté de llenar el diario en el que apunto mis aventuras con mi proyecto, se me cerraban los ojos de cansancio, como la chica de la imagen que encabeza este blog, pero por dentro me sentía contenta y esperanzada. De ahí el título de la entrada: «cansada pero contenta», que es una gran sensación que se tiene al hacer algo retador y valioso.

Lo que más bonito se sintió fue pensar en que de las 42 personas que participaron, que atienden entre todas a más de 1000 niños y niñas… más de alguna… confío en que muchas… comenzarán a trabajar con esas ideas en sus grupos y sus estudiantes comenzarán a ver a las matemáticas desde un mejor enfoque.

Sigue reflexionar y darle forma a futuras acciones para ampliar el alcance de esta aventura. Ya les contaré.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

Divagando

Esta es la entrada 416 de este blog. 416 es un número MUY múltiplo de 2, o sea, su descomposición factorial es 2 x 2 x 2 x 2 x 2 x 13. En ese sentido podríamos decir que este 2026 es «poco múltiplo de 2», porque solo es 2 x 1013… Vaya que a veces los números nos permiten hacer divagaciones raras. A propósito de divagaciones, esta entrada también se escribe en la primer «fecha 9» del 2026: 07/01/2026 -> 0+7+0+1+2+0+2+0+6=18 -> 1+8=9 y el 9 es un número que me gusta más que los demás (ver por qué aquí), así que hay muchas razones para que sea especial.

Divagar es un gran ejercicio mental… jugar con las ideas, conectar aquello que no pareciera tener conexión, identificar características en los objetos o ideas que normalmente no se analizan (como si un número es MUY múltiplo de 2), nos puede llevar a descubrir caminos de acción para algo que no sabemos muy bien cómo afrontar.

Así me encuentro este inicio del 2026, divagando un poco para dar con los mejores caminos para apoyar «académicamente» a la niñez vulnerable y a quienes la atienden para que tengan más oportunidades de salir adelante. Las comillas son necesarias porque mi objetivo no es que les vaya mejor en la escuela, sino en la vida. Acompañarlos mientras aprenden a pensar usando un pensamiento lógico matemático y un sentido numérico más desarrollado con base en el juego. Mas que calificaciones perfectas, me interesa que puedan elegir el oficio o la carrera que deseen, sabiendo que pueden estudiarla sin importar si tiene números o no; que tengan herramientas para tomar mejores decisiones y que sean más difíciles de engañar.

Divaguemos y encontremos buenos caminos para que este sea un gran 2026

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

¡Que sea un gran 2026 para todos!

Esta es la entrada 415 de este blog.

Si sumamos 4 + 1 + 5 obtenemos 10.

Y si sumamos 2 + 0 + 2 + 6 ¡también obtenemos 10!

Este tipo de «juegos» mentales, buscando coincidencias y/o peculiaridades en los números que vamos encontrando puede parecer una simpleza, pero es una simpleza que nos hace trabajar la mente y alegrarnos al encontrar por ahí algo llamativo.

Como encontrar el listón más adecuado para envolver un regalo, o la imagen más «cúbica» para encabezar esta entrada.

O como encontrar dos palabras que riman con las cuales hacer una frase llamativa:

«Este inicio del veinte veintiséis,

deseo que todos muy alegres celebréis»

¡Hasta el próximo miércoles, primera entrada de 2026!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.