Esta es la entrada 313 de este blog. 313 es un lindo número primo y capicúa (ver más sobre primos aquí y sobre capicúas acá).
Hoy mis neuronas están agotadas después de dos días de un taller intenso dentro de una fundación a la que apoyo en el área educativa.
La educación en todos sus aspectos me importa. Quisiera entenderla mejor, pero mientras más lo intento más me parece «un monstruo de mil cabezas» interactuando entre sí de muchas formas, algunas de las cuales podemos ver y otras no.
Reconocer que la situación es así de compleja podría hacerme pensar en rendirme, pero no.
Lo que toca es seguir aprendiendo y seguir entendiendo que ser docente es arte y ciencia. Hay que estar preparados con la mayor cantidad de conocimiento y habilidad que podamos y, a la par, estar dispuestos a sentir y actuar artísticamente.
Algunas veces saldrá bien, otras no tanto, pero siempre podemos sacar aprendizajes de la experiencia de intentarlo.
Confío en que ustedes lo vean de una manera similar y se animen a seguir intentándolo…
¡Hasta el siguiente miércoles!
Rebeca
PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay
