Leer un dado

Esta es la entrada 417 de este blog. La escribo un día después de que volví a trabajar/jugar/aprender/enseñar al internado de niñas al que he estado yendo estos últimos meses.

Cargué mi mochila con algunos materiales sin saber muy bien cómo las encontraría… «Cloro de invierno» a todo lo que daba, tanto académica como física y emocionalmente. O sea, en plena readaptación a levantarse temprano para ir a la escuela, a vivir en el internado y a estudiar después de varias semanas sin hacerlo.

Opté por unas actividades sencillas de sumas con dos dados con las medianitas, «forzándolas» primero a identificar cuál era el dado mayor para sumar a partir de ahí, dado que una diferencia importante en el futuro matemático de una persona es la estrategia que usan para sumar en sus primeros años escolares. Al aprender a sumar las personas pasan por varias etapas, y lo ideal es que acaben por saberse de memoria o ser capaces de calcular flexiblemente los resultados de las sumas más básicas, pero justo el paso anterior es sumar «a partir del mayor». Es decir, que si van a sumar 2 + 5 piensen: 5, 6, 7 y no 2, 3, 4, 5, 6, 7 o, peor aún, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 (que sería el paso inicial, necesario pero que debe superarse pronto). Ver más sobre sentido numérico aquí.

Como vi que todavía no tenían integrada esa estrategia para sumar, la actividad inició analizando parejas de dados para identificar el de mayor cantidad y ya después pasamos a la etapa de sumar. Usé un cubilete, les encanta.

Cuando trabajé con las más grandecitas, también hicimos lo de identificar el mayor como actividad previa a sumar, porque me di cuenta de que algunas no lo dominaban.

Y cuando trabajé con las más pequeñitas… me di cuenta con tristeza que unas de ellas, de 6 años, no sabían leer los dados. Lo veían y me decían cualquier número al azar, o contaban los puntos cada vez sin identificar el patrón. «Subitizar» (identificar una cantidad pequeña sin contar) no está entre sus habilidades… todavía.

Entonces lo que hice fue poner en la mesa el montón de dados, todos con distintas caras hacia arriba y pedirles que «extrajeran» algunos unos, luego algunos dos y así hasta el seis. Poco a poco comenzaron a distinguir los patrones de puntos… cuando regrese lo retomaré con ellas, confío en que pronto podremos pasar a las sumas.

La reflexión de hoy es: iniciar con una actividad que se calcule que pueda ser realizada por nuestros hijos/alumnos y bajar/subir el grado de dificultad según se necesite, sin aferrarnos a la idea original. Que el objetivo sea lograr aprendizaje a partir de su situación real, no realizar una actividad específica. Ver más sobre actividades de «piso bajo y techo alto» aquí.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.