Esta es la entrada 426 de este blog. La imagen representa cómo terminé el sábado pasado después del taller para niños con Altas Capacidades.
Trabajar con niños con rezago académico tiene retos enormes: se necesita entender qué conocimientos y habilidades, incluso actitudes, poseen para construir sobre ellos los nuevos conocimientos.
Justo hace unos días intentaba enseñar solución de ecuaciones de primer grado a una muchacha y me di cuenta de que no sabía lo que era calcular el valor de una expresión algebraica (para comprobar su respuesta). Cuando le intentaba enseñar eso me di cuenta de que no conocía la jerarquía de las operaciones matemáticas. Y cuando llegamos a ese punto varias tablas de multiplicar le fallaban también…
Con mucha paciencia fuimos revisando todos esos temas previos para regresar a aquello que estaba viendo en clase.
Hacerlo requiere tener claro los conocimientos prerrequisito y experiencia identificando los faltantes y cómo atenderlos. Requiere esfuerzo y tiempo, pero puede hacerse, de hecho debe hacerse pausadamente.
Trabajar con niños con Altas Capacidades, a quienes el cerebro les funciona a mucha velocidad y entienden con mucha facilidad cómo resolver los retos que se les plantean, es una situación radicalmente distinta.
También se necesitan dominar los andamiajes de los retos que se les quieren poner para poder ubicar en dónde están y cómo llevarlos a través de la aventura de desafiar sus habilidades.
La diferencia es que esto no puede hacerse pausadamente. Esas cabecitas pueden entender y resolver lo que les vayamos planteando de maneras muy rápidas y demandan retos cada vez más complejos porque tienen hambre de ellos.
Y mantener ese ritmo con hasta cinco niños al mismo tiempo durante casi tres horas fue una labor extenuante.
Afortunadamente me tocaron pocos niños que exigían más de manera poco respetuosa, la mayoría solo quería más porque se la estaba pasando bien y querían ver qué más les podía plantear.
Y también afortunadamente el T3RCIA aguantó el esfuerzo. Es un material lógicamente estructurado con el que se pueden hacer muchísimos retos lógicos, y en eso entretuve a los niños.
Porque los retos numéricos los dominaban rapidísimo, pero los retos lógicos sí les representaban un esfuerzo que disfrutaban. Y yo con ellos.
Pueden ver más sobre material lógicamente estructurado aquí, sobre los materiales didácticos que llevé al taller aquí, sobre algunas de las actividades que hice en el taller aquí y aquí.
¡Hasta el siguiente miércoles!
PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.
