Evaluación diagnóstica, algunas reflexiones

Ésta es la entrada 103 de este blog, Me pareció buena idea dedicar la primera entrada después de vacaciones a algo que solemos hacer los profesores justo después de las vacaciones de cambio de grado escolar: las evaluaciones diagnósticas.

Será una entrada muy breve, más reflexiva que teórica.

¿Para qué sirve una evaluación diagnóstica?

Esto es interesante: al buscar sinónimos de “diagnóstico” encontré “evaluación”, por lo que se podría considerar una redundancia, pero realmente no lo es.

La evaluación diagnóstica es una valoración del conocimiento que se realiza para determinar lo que sabe el alumno al momento de contestarla, que suele ser el primer día de clases.

Ausubel, en su libro Psicología Educativa, comparte una idea que siempre me ha parecido que tiene mucho sentido:

Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría éste: el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente.

Es lógico, no hay forma de enseñar a multiplicar (conceptualmente, no mecánicamente) si no se sabe sumar y así con todos los conceptos matemáticos y no matemáticos.

Saber qué saben nuestros alumnos es vital para poder acompañar su aprendizaje. Lo que me hace un poco (o un mucho) de ruido es el método del examen diagnóstico para averiguar lo que saben.

En el mundo académico formal y riguroso, muchas de las investigaciones que miden el aprendizaje parten de una evaluación diagnóstica inicial, generalmente realizada el primer día de clases, mediante una serie de reactivos especialmente diseñados para determinar qué sabe el alumno antes de que se “contamine” con cualquier cosa que pueda aprender en su primera sesión. Creo que no hay otra forma de hacerlo, yo misma lo he hecho más de una vez.

Lo que empecé a reflexionar hace unos días, cuando decidí escribir sobre esto, fue: ¿una evaluación realizada el primer día de clases, cuando los alumnos vienen llegando de varias semanas de vacaciones, incluso de años sabáticos, reflejan lo que el alumno realmente sabe?

Yo creo, y me encantaría que me comentaran qué creen ustedes, que con un poco de “calentamiento”, de volver a poner la mente en “modo escuela”, con ayudarle a que traiga de la memoria ciertas cosas que quedaron archivadas muy adentro por la falta de práctica, el alumno podría contestar esa evaluación diagnóstica de una forma mucho más completa, correcta y cercana a la realidad. Esto es, descubriríamos que el alumno tiene realmente más conocimientos que los que hubiera reflejado en una “evaluación diagnóstica” tradicional, realizada antes de cualquier contacto académico con el curso.

Yo me atrevería a sugerir que el primer día de clases hiciéramos actividades que refrescaran la memoria conceptual y procedimental de nuestros alumnos y, en un momento posterior, hiciéramos la evaluación diagnóstica. Considero que al realizarla así, reflejaría mucho mejor la situación académica de nuestros estudiantes y sería más útil para ajustar la planeación de nuestro curso para cubrir las deficiencias que notemos en esa evaluación.

Creo que esta forma de hacerlo tiene una ventaja adicional: los alumnos se sentirían menos agredidos. Eso de recibirlos, tomar asistencia, leerles el reglamento y ponerles enfrente inmediatamente un examen no es tan amable como recibirlos, apoyarlos a recordar y luego pedirles que ayuden a ajustar la planeación del curso para que sea realmente útil para ellos, mostrando qué saben en una actividad diagnóstica.

Quiero cerrar esta pequeña reflexión volviendo a invitarlos a que expresen sus opiniones en los comentarios y a que se planteen qué es lo que realmente buscan cuando hacen una evaluación diagnóstica y cómo pueden realizarla de forma que sea más útil para ese objetivo.

Los últimos doce meses han sido particularmente complejos para la autora de este blog. Agradezco la paciencia las semanas que no he publicado o que he publicado algo tan corto como hoy.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

4 comentarios en “Evaluación diagnóstica, algunas reflexiones

  1. Hola Rebeca, creo que las evaluaciones tienen sentido si, posteriormente, el profesor usa estas para ver la evolución, caso a caso, de cada alumno. Parece muy difícil y lo es. Lamentablemente las evaluaciones son herramientas usadas por los profes para decir “vas bien”, “super”,”vas mal” o “pésimo”, pero no son herramientas usadas para ir mejorando las faltas de conocimientos de los alumnos. ¿ Qué hace el profe con una muy mala evaluación de un alumno (a parte de decirle la nota con cierto fastidio? Pues que nada.

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    • De acuerdo contigo, bloggermath, la evaluación diagnóstica sólo tiene sentido si la información le sirve al profesor para adecuar su clase a lo que observó cualitativamente, esto es, en qué se equivocan los alumnos, más que cuantitativamente, esto es, cuánto se equivocan.
      ¡Gracias por tu comentario!

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  2. Coincido con las reflexiones, pero también es cierto que hay muchas maneras de realizar está evaluación inicial, y no todas pasan por un examen al uso. Hay muchas herramientas observacionales que pueden servir para conocer el estado inicial de un alumno (escalas de observación, rúbricas…). Además, dado que son herramientas que requieren de tiempo de observación, se pueden prolongar durante las primeras sesiones mientras el alumnado realiza diferentes tareas, individuales o en grupo. Éstas, combinadas con la autoevaluación del alumno, evaluación entre iguales, etc., pueden dar una idea más completa de los conocimientos, habilidades, competencias… con los que cuentan los alumnos.
    ¡Enhorabuena por el blog! Lo sigo desde hace meses y me parece realmente interesante. 🙂

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    • Gracias por tus amables comentarios, Ana,
      También esto busca este blog, fomentar el diálogo para que todos nos enriquezcamos con las ideas de los demás. Estoy de acuerdo contigo, la evaluación diagnóstica que no me hace sentido es el examen árido como primera actividad; otras herramientas y estrategias pueden funcionar mucho mejor para conocer a nuestros alumnos y planear nuestras clases en consecuencia.
      De nuevo, muchas gracias.

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