Esta es la entrada 435 de este blog. La escribo en una semana muy movida en todos los frentes que tengo abiertos, y algunos que recién estoy abriendo, en esta aventura de apoyar el desarrollo cognitivo de la niñez vulnerable (especialmente en matemáticas).
Empezó este lunes visitando el Centro Infantil y Juvenil Marista, en el que apoyan a niños y jóvenes, que superan la edad máxima para estar en una escuela regular, a terminar su primaria y secundaria por medio de exámenes que evalúan sus conocimientos. Bueno, hacen muucho más que eso, les dan de comer, les enseñan más allá de lo que piden esos exámenes y los acompañan en todos los sentidos (mental, física, emocional, espiritualmente…)
Mi idea en CIJMA, como en todas las instituciones a las que voy, es apoyar a los docentes que trabajan con los estudiantes, para que el pequeño efecto de una visita de una hora se multiplique en todos los estudiantes que estarán en sus aulas en muchos años por venir.
Estando en el aula del maestro Iván, encargado de los chavos que están por terminar la primaria, pregunté si tenían alguna duda de lo que acababa de explicarles. Entonces Iván les dijo algo así:
Quiero ver sus manos levantadas mostrando con sus dedos qué tanto entienden:
Un dedo: NO ENTIENDO NADA
Dos dedos: Entiendo pero necesito ayuda
Tres dedos: Ya entendi
Cuatro dedos: Ya entendi y puedo ayudarle a alguno de mis compañeros.
De las 15 manos había dos unos, cuatro doses, unos cuantos cuatros y el resto eran treses.
Entonces pasé a los que estaban en dos, de a dos en dos, al pizarrón para hacer otro ejercicio con ellos y resolver sus dudas, mientras Iván acompañaba a una de las dos alumnas que se consideraban en uno. Me dijo que más tarde apoyaría a la otra.
Lo hicimos así porque éramos dos maestros y había poco tiempo. Si hubiera estado sola, quizá hubiera reorganizado el salón poniendo a cada «dos» con un «cuatro» y atendiendo yo personalmente a los «unos» mientras todos hacíamos un nuevo ejercicio.
Me pareció tan maravillosa esta manera de trabajar que le comenté a Iván que lo compartiría aquí en el blog. porque creo que es algo que puede servirle a todo aquel que quiera tener una radiografía rápida de la comprensión que su grupo está teniendo sobre algún tema.
Me dice Iván que no recuerda de dónde sacó esa idea, pero que tiene muchos años haciéndolo, porque se dio cuenta de que el niño pierde el miedo a declarar que no entendió. Todos levantan la mano al mismo tiempo y no vi a nadie revisando cuántos dedos había levantado alguien más.
No lo hicimos, pero se puede hacer una breve comprobación en aquellos que mostraron un tres cuando no nos suene lógico. Porque uno va conociendo a sus alumnos y sus expresiones cuando entendieron/no entendieron.
Además de la practicidad para evaluar la comprensión, este es un maravilloso ejercicio de responsabilización sobre el propio aprendizaje, pues necesito analizar qué tan bien entendí para poder elegir el número a mostrar.
Muchas gracias, Iván, por darme a conocer esta maravillosa idea. Eres un gran maestro y montones de alumnos que han terminado su primaria y/o secundaria con tu acompañamiento lo demuestran.
Y gracias al resto del equipo de CIJMA: Martha, Karen, Lupita, Rosa, Érika, Brenda, Alicia, Nena, Alejandro, Cristi, Hno Mike, Sra. Tere y el resto del personal que no conozco su nombre, por tratarme siempre tan bonito cuando voy y, sobre todo, por la gran labor que realizan.
¡Hasta el siguiente miércoles!
PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.
