Aprendiendo matemáticas sin usar los ojos

Esta es la entrada 449 de este blog. La escribo en la semana en la que los astros se alinearon (por decirlo de alguna manera) para que por fin se abriera la posibilidad de acercarme a una escuela para niños ciegos, buscando apoyarlos para que mejoren su aprendizaje de las matemáticas. Llevo unos cuatro años con ganas de hacerlo, estoy muy feliz por la oportunidad.

Llevo varios días revisando todo lo que me encuentro en internet sobre cómo apoyarlos. Obviamente sugieren darles libros en braille y hacer resaltar las figuras usando plastilina o pegamento y usar material didáctico que no dependa de los colores sino de las formas resaltadas.

También obviamente es necesario cuidar mucho los deditos de los niños, porque son como sus ojos.

Apenas voy a conocer mañana a una maestra de esa escuela, que es ciega de nacimiento, para comprender las necesidades específicas de esa población. Confío en poder armarles algo que les funcione y que sea diferente a lo que tienen.

Y también confío en aprender algo que me sirva para el resto de las poblaciones vulnerables con las que trabajo.

Ya les contaré…

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

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