150 semanas sin romper una ventana

Ésta es la entrada 150 de este blog. Para mí las entradas más especiales son las que son múltiplo de nueve (ver por qué aquí), sin embargo, admito que ciento cincuenta es un número que también amerita escribir algo diferente (además de que hoy es fecha nueve: 2/12/2020).

Será una breve reflexión sobre la interpretación que yo le doy a la teoría de las ventanas rotas y cómo me ha servido para publicar cada semana, por lo menos unos cuántos párrafos.

La teoría de las ventanas rotas se llama así por un experimento en el que dejaron dos coches idénticos “abandonados” en dos colonias distintas en EEUU, una conflictiva y una tranquila.

El coche en la zona conflictiva fue vandalizado muy poco tiempo después, mientas que el coche en la zona tranquila seguía intacto hasta que… uno de los encargados del experimento le rompió una ventana. Entonces también fue vandalizado, tanto como el otro.

Un vidrio roto sirvió como “permiso” para vandalizar un auto que de otra forma hubiera sido respetado.

Ese descubrimiento tiene muchas implicaciones, pero este es un blog sobre pedagogía y sobre didáctica de las matemáticas, así que me limitaré a decir que, cuando el profesor permite cierto comportamiento en clase en un alumno, sin dejar claro que es una excepción por alguna razón particular (a veces incluso explicándolo), es como darle permiso al resto para hacer lo mismo.

Enseñar es cansado, a distancia aún mas, seguramente habremos hecho más de alguna vez algo así (al menos yo sí), la mayoría de las veces sin consecuencias graves. Antes que reprocharnos, conviene que aprendamos de la experiencia y recordemos que esos grupos se irán y vendrán otros con los que podremos reiniciar y hacer las cosas mejor.

¿Qué relación tiene eso con las 150 semanas sin romper una ventana? Que en 150 semanas ningún miércoles me he dado permiso de no publicar, porque siempre he creído que si me doy permiso una vez, el compromiso con ustedes y conmigo misma se rompería y empezaría a fallar de vez en cuando… o de vez en siempre. Si bien los primeros dos años escribía entradas largas y este año más bien escribo reflexiones, desde el 24 de enero de 2018 cada miércoles he publicado algo.

Para no romper ninguna ventana.

Todo lo contrario, para abrirlas.

Si cada que se cierra una puerta se abre una ventana, me gusta pensar que lo que publico ayuda a entender aquello que no se entendía muy bien y con eso se logra un mejor aprendizaje y se abren puertas… ventanas… oportunidades en la vida…

Confío en poder continuar haciendo esto un buen tiempo todavía.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

5 comentarios en “150 semanas sin romper una ventana

  1. Tienes una disciplina admirable, que con tú ejemplo arrastres a tus alumnos ( Y a uno que otro de tus colegas, aquí me incluyo)

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