Simplifiquemos… literalmente

Ésta es la entrada 158 de este blog. Comparto hoy una breve reflexión sobre algo que observé al apoyar a una jovencita para estudiar matemáticas (primero de secundaria) hace un par de días.

El profesor le pidió practicar con ejercicios como estos:

(1/2)^2 – (2/4)^3=

((3/9)^2)^3

En mi opinión, a no ser que se trate de un ejercicio de simplificación de una fracción, en el que se da una única fracción para ser simplificada, los ejercicios que proporcionamos a los alumnos deben contar con todas sus fracciones simplificadas.

Por dos razones:

**A los alumnos les queda más claro que esa es la forma correcta de representar una fracción

**Se concentran en la operación trabajando con números pequeños, en vez de tener que lidiar a la vez con un algoritmo complejo y con números grandes.

Claro que podría pedírseles que simplificaran primero, pero… no estoy tan segura de que sea una buena idea. Quizá con algunos ejercicios específicos en los que se busque evaluar distintos conocimientos y habilidades con respecto a las fracciones, mezclados, sería una buena idea, pero me parece que no era el caso. Porque la jovencita no estaba simplificando antes de operar, el profesor no parecía haberles orientado para hacerlo. De hecho ella cometió un error justo por estar trabajando con números tan grandes.

Sugiero que elijamos y diseñemos ejercicios con intenciones muy claras, mezclando habilidades y conocimientos sólo cuando sea adecuado, ya que consideremos que individualmente se han afianzado en nuestros alumnos adecuadamente.

Simplifiquemos las fracciones y simplifiquémonos la vida.

Nuestros alumnos y nosotros la pasaremos mejor.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

¡Tres años!

Ésta es la entrada 157 de este blog. Se publica cuatro días antes de su tercer aniversario, poco más de cincuenta días antes de que se cumpla un año de que fuimos empujados abruptamente a la enseñanza en línea y tres días después de que el semestre empezó en varias instituciones en México.

Por hoy me limitaré a desearles un ciclo escolar lleno de aprendizajes a todos los lectores.

Aprendizajes académicos, aprendizajes de didáctica a distancia y aprendizajes para ser mejores seres humanos.

Los últimos serán los más importantes.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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Así no se escribe un libro…

Ésta es la entrada 156 de este blog. Se publica momentos después de mandar el manuscrito de mi primer novela a las cuatro personas que amablemente fungirán como lectores cero. De antemano, muchísimas gracias a Rocío, Adriana, Daniela y Kike por eso.

Cuando nos preparamos para hacer algo, podemos encontrar consejos sobre cómo hacerlo en muchos lugares: cursos, libros, revistas, internet, expertos en el tema, amigos bienintencionados…

“Haz esto” / “No hagas aquello” / “Es indispensable tal cosa” / “Ni se te ocurra tal otra”

Abruma.

Así me he sentido mucha veces durante el proceso de escribir la novela.

Y hoy pensé en compartirles algo que me ayudó a sobrevivir: cuando me topaba con alguna sugerencia, trataba de entender su fundamento. Así podía decidir si la tomaba en cuenta o le podía dar la vuelta:

“Escribe mínimo x palabras al día” fue algo que nunca logré hacer, a pesar de intentarlo cuatro o cinco veces en los casi dos años y medio que llevo en esto. Lo cambié por “haz diario algo que avance el proyecto, ya sea escribir, leer libros de consulta o averiguar alguna información para resolver alguna situación que esté atorada”

Con la docencia… creo que con todo en la vida, conviene entender por qué nos sugieren lo que nos sugieren, para poder decidir con fundamento si hacemos caso o no.

Es por eso que trato de compartir las razones de todo lo que propongo.

Como cuando sugerí no usar el método mariposa para sumar dos fracciones porque afecta negativamente al enseñar a sumar tres fracciones (ver más aquí), o cuando sugerí tener cuidado con los ejercicios de cálculo mental porque podían afectar el respeto a la jerarquía de las operaciones matemáticas (ver más aquí).

Quizá si algún escritor de mucha experiencia se enterara de cómo trabajé, diría que “así no se escribe un libro”.

Bueno, él no lo escribiría así, pero de esa forma me funcionó a mí escribirlo.

Les deseo que este 2021 esté lleno de retos cumplidos, que sea un año en el que encuentren formas de acompañar el aprendizaje (ver más aquí) que les funcionen a ustedes.

Si tienen el cuidado de identificar los fundamentos de los consejos que siguen para cumplir sus retos (incluso del que está escrito en este párrafo), será más probable que lo logren.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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Por causas de fuerza mayor, la pausa continúa…

Ésta es la entrada 155 de este blog. Una suma de eventos recientes me mantiene particularmente desconcentrada, así que sólo escribiré que hoy no escribiré.

Una disculpa.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

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