Esta es la entrada 451 de este blog.
Hoy estuve un momento con una maestra que es prácticamente ciega de nacimiento y enseña computación a niños ciegos. Todavía no me toca ver cómo lo hace, pero me parece maravilloso que ocurra.
La maestra me está ayudando a entender cómo perciben con sus dedos las figuras, las texturas y el Braille, para tomarlo en cuenta para unos materiales que estoy diseñando para ellos.
Aprendí, por ejemplo, que más grande no siempre es mejor. El patrón de puntos correcto, al tamaño que están acostumbrados, es mejor para que lo procesen sensorialmente más rápido.
Poco a poco me voy aprendiendo unas cuantas letras en Braille, por cierto, aunque por lo pronto solo las reconozco al verlas, lo de reconocerlas al tocarlas será, espero, más adelante.
Siento que hay mucho que se puede hacer por apoyar, para que en la mente de esos pequeños se haga una pequeña luz imaginaria en cuanto a la percepción y la comprensión de las matemáticas más allá del ábaco, la caja numérica y las figuras de foamy y resaltadas con silicón, para que tengan, por ejemplo, más oportunidades de percibir conceptos lógicos que la falta de material adecuado no les permite.
Seguiré buscando la manera y se los compartiré a ustedes por aquí.
¡Hasta el siguiente miércoles!
PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.
