Preparar la tierra y la mente

Esta es la entrada 352 de este blog. La escribo el día en que estoy preparando una reunión importante del proyecto de apoyo al albergue. Justo la idea de la reunión es preparar para lo que sigue.

Y justo estoy leyendo un libro sobre aprendizaje (Cómo aprendemos, de Héctor Ruiz, MUY recomendable) en el que se mencionan estrategias para preparar para aprender.

Es importante, entre otras cosas:

  • Recordar los conocimientos previos necesarios para el nuevo aprendizaje, justo antes de comenzarlo.
  • Diseñar las actividades de aprendizaje para que se adhieran a los esquemas mentales ya existentes en la mente.
  • Y buscando que se adhieran a más de un esquema mental, es decir, que se apliquen en varios contextos.
  • Con el objetivo de que logren abstraer lo que es común y puedan transferir el conocimiento o la habilidad en nuevos contextos.

El autor insiste en que si no se intenciona la actividad, no se logrará transferencia. El estudiante aprenderá algo que solo le servirá dentro de ese contexto. Necesitamos ayudarlo a ver y a abstraer.

Así que a prepararnos e intencionar las actividades para buscar esa abstracción. Si aramos la tierra en la mente de nuestros estudiantes lograremos una mejor cosecha de aprendizajes.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

¿Y de aquí qué sigue?

Esta es la entrada 351 de este blog. ¡351 es un múltiplo de 9! Además, se escribe en un «día 9» (09/10/2024 -> 0+9+1+0+2+0+2+4 = 18 -> 1 + 8 = 9. Y el 9 es el número que me gusta por encima de los demás (ver por qué aquí). Dentro de 52 miércoles volverá a ser día 9: 08/10/2025, pero la entrada no será múltiplo de 9. Esta combinación pasa poco.

Toca escribir sobre alguna reflexión más especial.

¿El blog sigue? Por lo pronto, sí. Esta dinámica de reflexionar y compartir con ustedes mis aventuras en el mundo del acompañamiento del aprendizaje de las matemáticas me ayuda mucho a enfocarme. ¡Gracias! Se agradecen mucho también los comentarios que recibo.

¿El proyecto actual en el albergue sigue? Por lo pronto, sí. Es como ir en medio del campo, un poco a ciegas, encontrando pistas para explorar, como la escalera en medio de la nada que encabeza esta entrada.

Ayuda mucho enfocarlo así, como una aventura en la que, mientras no llegue a un callejón sin salida, siempre se podrá intentar algo más.

Llegué proponiendo jugar los juegos que diseñé para desarrollar los dos pilares de una buena relación con las matemáticas (ver más sobre los pilares aquí, sobre la novela que escribí al respecto acá y sobre los juegos acá)

Me contrapropusieron diseñar un perfil matemático para los pequeños del albergue (qué sería bueno que supieran según su edad y grado académico), una manera de evaluarlo y una manera de desarrollarlo.

Así nomás…

Y acepté.

El perfil matemático ya casi está, mezclando lo que les piden en la escuela con lo que en mi experiencia considero importante. Queda pulirlo un poco para que se vea homogéneo y sea más fácil de comprender.

La manera de evaluar ya casi queda, con base en el perfil anterior y trabajando los datos que nos arroje para que se conviertan en información útil que sirva de base para diseñar actividades individuales y grupales. Sobre esto he estado reflexionando las semanas pasadas (ver la entrada anterior aquí). Queda generar una rúbrica para que alguien que no sea yo pueda calificar con base en el tipo de error/acierto, buscando patrones interesantes. Por lo pronto está en mi cabeza y eso no se debe quedar ahí.

Sigue el diseño de actividades. Para los dos pilares los juegos que mencioné van a ser la base. Ahora necesitamos crear actividades interesantes para temas que han brincado (sin sorprendernos demasiado): Sistema Numérico Decimal, algoritmos de las operaciones básicas, fracciones…

Siendo sincera, sí ha habido algunas sorpresas: veo menos de lo que esperaba el «método mariposa» para sumas y restas de fracciones. Sin embargo, de tres operaciones de suma y resta con fracciones con estructura similar, pero con distinto objetivo evaluativo, que aparecen «una tras otra», veo hasta tres estructuras de pensamiento distinto para hacer el cálculo, a veces ninguno correcto. Va a ser un reto que desaprendan y reaprendan lo que está realmente mal. Me basaré en lo que escribí en los inicios del blog sobre el tema (ver más aquí, aquí y aquí).

¿Qué sigue entonces? Seguir y, cuando el paquete abrume, tener muy presentes los ojitos alegres de esos pequeños cuando entienden algo nuevo.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

El tema de los diagnósticos es «todo un tema»

Esta es la entrada doble 349 y 350 de este blog. ¡350 semanas casi seguidas escribiendo! Con algunas excepciones, como la pasada, que no alcancé a darme tiempo para escribir.

Sobre lo que les comenté hace dos semanas, todo parece indicar que el niño en cuestión, el que procesaba mentalmente de una manera peculiar, no va a seguir en el proyecto, por lo que no voy a poder conocerlo ni trabajar con él.

Pero sí con muchos otros niños y jóvenes que ya estamos terminando de «diagnosticar». Lo pongo entre comillas porque no considero razonable esperar a saber con total exactitud qué sabe un estudiante con base en lo que contesta en una actividad por escrito, aunque estemos siguiendo paso a paso lo que escribe, creo que ni siquiera aunque nos esté explicando lo que piensa al dar cada paso.

Y así está bien.

Busquemos con los diagnósticos que estamos aplicando en este inicio de cursos darnos una idea general de dónde están parados nuestros alumnos y partamos de un poco más atrás para acompañarlos en su aprendizaje, tratando de diseñar actividades «matemáticamente ricas» que vayan llenando los pequeños huecos de conocimiento/habilidad que pudieron o no salir en el diagnóstico.

Porque no veo cómo puede diagnosticarse TODO lo que un estudiante debe saber para poder aprender lo que queremos enseñarle.

Les comparto que yo he estado intentando hacer, por si les sirve:

Identificar los conocimientos que se supone que el estudiante debe tener según el grado escolar que acaba de terminar, con base en lo que dicen las autoridades educativas y lo que aparece en libros de texto que tengan un buen nivel. Esto nos lleva a una serie de frases o temas sin suficiente detalle sobre qué de ese tema deben saber o a qué profundidad.

Diseñar unos cuantos reactivos por cada tema en los que trate de medir si saben/saben hacer una sola cosa, de manera que una respuesta errónea nos dé suficiente información. Si un mismo reactivo tiene muchas formas en las que puede contestarse erróneamente será más difícil saber el tipo de error que cometieron encaso de no tener la respuesta correcta.

Calificar y capturar por reactivo y por niño, con un código que nos permita detectar errores comunes, cuando sea posible.

Tomar acción una vez analizada la información, confiando en que los niños probablemente sepan más de lo que reflejaron, simplemente no lo tenían fresco porque acababan de llegar de vacaciones, o no se los preguntamos con las palabras que ellos usan normalmente, o necesitaban un planteamiento de la pregunta distinto, o… quién sabe, hay un montón de razones por las que suele ocurrir que las evaluaciones reflejan menos conocimiento/habilidad.

No nos desanimemos, tenemos todo un ciclo escolar por delante para subsanar lo que sea que salga en el diagnóstico para que el tránsito por la materia sea suave y ameno.

Hasta el siguiente miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

¿Qué se hace en estos casos?

Esta es la entrada 348 de este blog. La escribo el día en que me comentan que, al diagnosticar a un recién llegado a mi proyecto actual, observaron que tiene un proceso de pensamiento peculiar. Está en cuarto de primaria, todos los cálculos los hace «en la cabeza», sin escribir procedimientos y eso representa todo un reto para quien quiera apoyarlo a seguir aprendiendo.

Parece que la mayoría de sus respuestas son correctas, por lo que podríamos limitarnos a dejarlo seguir así, aunque eso puede ser un problema si el docente que le aplica un examen en la escuela solo acepta respuestas con los procedimientos escritos.

Lo que vamos a intentar primero es enseñarle a plasmar sus procedimientos, aunque sean poco ortodoxos, y hablar con el docente de su grupo para que comprenda cómo trabaja este niño.

Platicaré con él personalmente en estos días para tratar de entender cómo piensa, cómo procesa los retos matemáticos que le proponemos y cuál es el enfoque más adecuado con el que podemos apoyarlo.

Cuando nos enfrentamos a casos como estos es cuando necesitamos tener personalmente muy firmes los pilares de una buena relación con las matemáticas: pensamiento lógico matemático y sentido numérico (ver más aquí), pues sin esa base será muy complejo tratar de entender si los procedimientos que usa son realmente válidos y no meras coincidencias o atajos que no se pueden extrapolar en situaciones más complejas.

Hay muchos aspectos de ser docente / capacitadora docente que me emocionan. Apoyar a personitas especiales, como este niño, es uno de ellos.

Hasta el siguiente miércoles, espero ya haberlo conocido y poder contarles algunas ideas que estoy probando con él, por si les sirve para algún caso suyo.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

Extrayendo información detallada

Esta es la entrada 347 de este blog. 347 es un número primo, y dos semanas después tendremos la entrada 349, que también es número primo. Por lo tanto, 347 y 349 son primos gemelos, separados solo por un número intermedio. Mero dato curioso.

La escribo en medio del análisis del diagnóstico que estoy aplicando en mi proyecto actual.

Está saliendo «lo esperado»: mientras mayor es el grado escolar de los niños, menor es el porcentaje de conocimientos y habilidades que poseen con respecto a lo que deberían saber.

Solo que como estamos registrando los resultados reactivo por reactivo para cada niño, podemos ver en horizontal el porcentaje de aciertos de cada uno y en vertical el porcentaje de niños que contestaron bien cada cuestionamiento, lo cuál nos arroja información muy interesante para trabajo individual y grupal.

Sé que es algo que es poco práctico para el día a día (si se hacen evaluaciones en papel) y que lo regular es hacer la suma de aciertos en el papel y registrar un único dato por alumno por materia y a seguir con el resto de las responsabilidades docentes.

Si un día quieren extraer una información detallada de cómo está su grupo, los invito a «picar piedra» un poco, pulverizar la información capturando los resultados por reactivo y «ver» realmente qué tema les falla como grupo, con lo cual el apoyo que se les puede dar como docentes estará mucho mejor orientado.

Lo sé, al calificar nos alcanzamos a percatar de si un reactivo aquí o allá casi nadie pudo con él. Verlo en una hoja de cálculo hace que deje de ser una percepción borrosa y pase a ser un dato exacto.

Al menos en el diagnóstico inicial lo considero muy recomendable.

¿Qué opinan?

Hasta el siguiente miércoles

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

Caos

Esta es la entrada 346 de este blog. La escribo llegando de hacer un primer diagnóstico en el nuevo proyecto de apoyo a población vulnerable en el que me involucré hace unos meses.

Escribí «caos» en el buscador de imágenes gratuitas y la que encabeza esta entrada apareció entre las primeras opciones.

Un poco así me siento ahorita, como entrando en una habitación en la que todo está «por ningún lado».

Observando. Analizando.

A punto de remangarme la camisa para empezar a meter un poco de orden en la información que recabé, para con eso encontrar un camino para empezar a llevar a esos pequeñitos de donde están ahorita a donde pueden llegar.

A donde me gustaría que llegaran: llevo varias semanas trabajando en definirlo.

Dónde están en este momento: el diagnóstico me ayudará a entender una parte, aunque las respuestas a unos ejercicios escritos nunca dan la imagen completa de la situación.

A dónde llegarán: el tiempo lo dirá. Yo buscaré poner los medios para que, junto con el equipo de educadores del albergue, esos pequeñitos lleguen muy lejos.

Mis mejores deseos para todo el personal educativo que está pasando por esta etapa de diagnóstico y planeación en este arranque de ciclo escolar. Saber qué saben es un muy buen primer paso en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Hasta el siguiente miércoles

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

345 semanas

Esta es la entrada 345 de este blog. 345 semanas seguidas escribiendo aunque sea una pequeña reflexión relacionada con el aprendizaje de las matemáticas.

Y últimamente algunas de las reflexiones van de la mano del número de la entrada. El de hoy, por ejemplo, es un número lindo, pues son 3 centenas, 4 decenas y 5 unidades, tres cifras consecutivas, como en un trenecito. Es la tercera vez que pasa, después de la 123 y la 234.

Notar las particularidades de los números ayuda a desarrollar tanto el pensamiento lógico como el sentido numérico (ver más sobre ambos aquí).

Leer más »

El patio de juegos matemático

Esta es la entrada 344 de este blog. La escribo en la semana de capacitación intensiva de los docentes de educación básica en México, así que muchos de los lectores estarán muy, muy ocupados hoy.

Yo también estoy muy entretenida construyendo unas evaluaciones granuladas para educación básica, así que seré breve:

Acabo de descubrir una página muy linda para disfrutar de lo lindas que son las matemáticas y quiero compartirla con ustedes:

Mathigon

El patio de juegos matemático.

Más que contarles qué hay dentro, los invito a conocerlo. Confío en que les gustará tanto como a mí y encontrarán más de alguna actividad interesante para seguir promoviendo el gusto por las matemáticas en sus hijos y alumnos.

Spoiler alert: contiene una sección dedicada a los fractales, como el que encabeza esta entrada.

Hasta el siguiente miércoles

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

De ida y vuelta

Esta es la entrada 343 de este blog. 343 es un lindo número capicua, es decir, que se lee igual de derecha a izquierda o de izquierda a derecha (ver más sobre capicúas aquí)

La escribo en medio de un proceso de generar actividades matemáticas con movimiento (para niños inquietos) y me recordó que me conviene, cada que sea posible, generarlas tanto de ida como de vuelta, por dos motivos importantes: al generar una actividad realmente estoy generando dos y porque el trabajar la reversibilidad en matemáticas (ver más sobre reversibilidad aquí) es muy, muy importante para asegurar la correcta comprensión de los conceptos y procesos. Digamos que con varias idas y vueltas se generan imágenes más completas de lo que queremos que aprendan, como la imagen que encabeza esta entrada.

Si multiplican 7 x 8 = 56, inmediatamente metan reversa y dividan 56 / 8 = 7, y luego de ida otra vez, pero con 8 x 7 = 56 y de reversa nuevamente 56 / 7 = 8…

Confío en que a más de alguno le surgirán montones de ideas reversibles ahora que estén en este momento planeando qué harán el siguiente ciclo escolar.

Hasta el siguiente miércoles

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.