Por México

Esta es la entrada 452 de este blog. La escribo el día en que se festeja la Independencia de México,

En medio de los vítores de «Viva México» que suenan aquí y allá y el montón de banderitas de mi país ondeando por todos lados, me uno a la alegría esperando que nos sirva de motivación para hacer aquello que ayude a nuestro país a estar mejor.

Por mi parte sigo buscando cómo apoyar a la niñez vulnerable. Ayer estuve en un albergue y le enseñé a un jovencito a contestar un Sudoku.

El sudoku ayuda para desarrollar el pensamiento lógico matemático. Con el sentido numérico (el otro pilar de una buena relación con las matemáticas, ver aquí) tiene poquita relación, pues ni se necesita contar ni hacer ninguna operación aritmética. De hecho podría armarse con 9 letras o 9 figuras geométricas distintas en vez de con 9 números y funcionaría exactamente igual.

Me dio mucho gusto ver el entusiasmo del muchacho por entender algunas estrategias básicas para contestarlo. En un alarde de «yo puedo con todo» quiso irse a contestar los más difíciles del libro, hasta que lo convencí de probar con uno de los iniciales y se dio cuenta de que necesitaba primero entender el proceso de solución, luego agarrar práctica y ya después podría ir avanzando poco a poco en grados de dificultad.

Creo que ese es el mayor aprendizaje que tuvo: empezar por entender, esforzarse por llegar hasta el final del primer reto y seguir avanzando hasta llegar a su meta de poder resolver los retos más complejos.

Espero volver en un par de semanas por ahí y platicar con él para que me cuente cómo va. Veré de conseguirle otro libro para que siga entreteniendo su mente en cosas positivas y que la preparan para los retos más complejos que seguramente estará por vivir.

A seguir apoyándonos entre todos para que nuestros respectivos países estén mejor cada vez.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

Una oportunidad de percibir

Esta es la entrada 451 de este blog.

Hoy estuve un momento con una maestra que es prácticamente ciega de nacimiento y enseña computación a niños ciegos. Todavía no me toca ver cómo lo hace, pero me parece maravilloso que ocurra.

La maestra me está ayudando a entender cómo perciben con sus dedos las figuras, las texturas y el Braille, para tomarlo en cuenta para unos materiales que estoy diseñando para ellos.

Aprendí, por ejemplo, que más grande no siempre es mejor. El patrón de puntos correcto, al tamaño que están acostumbrados, es mejor para que lo procesen sensorialmente más rápido.

Poco a poco me voy aprendiendo unas cuantas letras en Braille, por cierto, aunque por lo pronto solo las reconozco al verlas, lo de reconocerlas al tocarlas será, espero, más adelante.

Siento que hay mucho que se puede hacer por apoyar, para que en la mente de esos pequeños se haga una pequeña luz imaginaria en cuanto a la percepción y la comprensión de las matemáticas más allá del ábaco, la caja numérica y las figuras de foamy y resaltadas con silicón, para que tengan, por ejemplo, más oportunidades de percibir conceptos lógicos que la falta de material adecuado no les permite.

Seguiré buscando la manera y se los compartiré a ustedes por aquí.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.

¡450¡

Esta es la entrada 450 de este blog. Es un hito importante porque es un número múltiplo de 10, de 50, y de ¡9!, entre otros. Y ya saben que 9 es mi número favorito (ver por qué aquí), así que toca… agradecer.

Agradecer por la oportunidad de seguir escribiendo estas reflexiones 450 semanas después de que inicié esta aventura.

Agradecer por la oportunidad de seguir apoyando a quien apoya a la niñez vulnerable. Simon Sinek, uno de mis referentes, dice que no hay nada mejor en la vida que servir a quien sirve a otros y así me gusta vivir, dándole herramientas a quien las puede aprovechar para ayudar a otros a estar mejor.

Hoy, por ejemplo, llevé una bolsa con unos cuantos juegos de mesa básicos a un lugar que he estado visitando. Iba un par de «memoramas», como se le conoce en México al juego de encontrar parejas de cartas que están revueltas boca abajo.

Ayer abrí el paquete para separar las cartas entre sí, porque muchas veces las fábricas entregan las planillas completas para que uno las separe, porque así el proceso de producción y empaque es más eficiente. Me acordé del montón de veces que de niña separé algunas cartas de algún juego de mesa.

Llevaba varias ideas para aprovechar los pares de cartas más allá de memorizar su localización para encontrar la mayor cantidad de pares posible. Una era mezclar las cartas boca arriba, separarlas un poco y hacer la búsqueda de pares arrebatadamente. Otra era clasificar las cartas por distintos criterios (colores dominantes, tipos de animales, tipos de animación -había distintos-). Otra era repartir las cartas entre varios e ir robando unos a otros y bajando pares (como un «vete a la pesca», pero solo con pares)… Mi mente se aloca cuando se trata de encontrar actividades de desarrollo cognitivo con un material que tengo enfrente.

Solo que, mientras le mostraba a uno de los chavitos el juego, me dijo que nunca había jugado algo así.

15 años de edad aproximadamente y la vida nunca le había dado la oportunidad de jugar «memorama».

«Hice de tripas corazón» para que no me doliera tanto la situación y poder concentrarme en enseñarle a jugar la forma básica. Ya habrá oportunidad de enseñarle nuevas formas. Así me la vivo, sobreponiéndome a las situaciones fuertes que veo para enfocarme en cómo mejorarlas.

Por eso la imagen que encabeza esta entrada es un corazón desquebrajado… que brilla por dentro.

Confío en poder seguir enfrentando muchas situaciones de desquebrajamiento de corazón seguido de la enorme sonrisa de los encargados de atender a estos niños y niñas vulnerables cuando van entendiendo cómo intencionar las actividades y aprovechar los materiales que tienen a la mano.

Gracias, gracias, gracias a todos los que han estado por aquí apoyándome algunas o muchas de estas 450 semanas.

¡Hasta el siguiente miércoles!

PD: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.