Algunas veces la lista de pendientes nos rebasa… a todos

Ésta es la entrada 136 de este blog. Tengo un par de ideas sobre las cuales me gustaría escribir, pero será la próxima semana. Hoy la cantidad de asuntos que conlleva la enseñanza virtual me rebasa.

Contemplemos que a nuestros alumnos tampoco les está resultando sencillo y seamos comprensivos con la carga que les asignamos; de nada sirve que les pidamos un montón de tarea si la harán bajo presión y sin aprender.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Solo aprende quien quiere aprender

Ésta es la entrada 135 de este blog. 135 es múltiplo de 9, número que me gusta más que todos los demás (ver aquí por qué), así que la dedicaré a algo especial: reflexionar brevemente sobre una frase que acaba de surgir en una conversación con una amiga y que encabeza esta entrada (¡gracias, Irma, por la idea!)

Creo que la frase se explica por sí sola.

Pudiera pensarse que hay algunos aprendizajes que se consiguen sin propiamente quererlo, como que el fuego quema, pero incluso podemos negarnos a aprender eso, creyendo que nos quemamos por alguna otra razón, no por el fuego.

Así que tengamos en mente esa frase cuando nos veamos en la necesidad de aprender nuevas estrategias para la enseñanza a distancia. Sólo si queremos aprenderlas, lo haremos.

Y tengamos aún más presente la frase cuando estemos en nuestras clases virtuales, viendo el montón de caritas en la cuadrícula del monitor. ¿Cuántos de ellos quieren aprender lo que queremos enseñarles? ¿Cómo podemos hacer que todos quieran aprender? Unos minutos invertidos en motivarlos pueden salvar la clase.

Ya teníamos un gran reto.

El reto creció.

Crezcamos con él.

Busquemos que nuestros hijos y alumnos quieran aprender.

Y acompañémoslos a aprender, que es como yo veo a nuestra labor (ver más aquí)

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

134.44… se redondea como 133

Ésta es la entrada 134 de este blog. La dedicaré a una breve reflexión sobre cómo puede llegar a malinterpretarse una típica instrucción que parece completamente clara cuando la damos a nuestros alumnos:

De 0 a 4 se redondea hacia abajo y de 5 a 9 se redondea hacia arriba.

¿Clarísimo, verdad?

Después ponemos un ejercicio en el que varios alumnos responden:

–166.66…  se redondea como 167

Emocionados por el éxito de nuestra clase, ponemos el siguiente ejercicio y un alumno nos contesta:

–134.44… se redondea como 133

–¡¡¿¿Cómo??!! ¿De dónde sacaste esa idea? –preguntamos, tratando de conservar la calma.

El alumno contesta muy seguro de sí mismo:

–Si el número en la posición en la que voy a redondear es seguido de un número de 5 a 9, entonces se redondea “hacia arriba” y pongo el número siguiente: 166.66… se redondea como 167.

Hasta ahí parece ir todo bien, pensamos. El alumno continúa:

–Pero si el número en la posición en la que voy a redondear es seguido de un número del 0 al 4, entonces se redondea “hacia abajo” y pongo el número anterior: 134.44… se redondea como 133.

Con eso descubrimos dónde estuvo la malinterpretación:

“Redondear” NO es tomar el número que está en la posición de redondeo y cambiarlo por el siguiente número más grande o más chico. Redondear es expresar un número de una forma más corta, de tal manera que el nuevo número sea lo más cercano al original.

El número entero más cercano a 134.44…  es 134, que está “hacia abajo” del 134.44…

El número entero más cercano a 166.66… es 167, que está “hacia arriba” del 166.66…

Un valor redondeado, como la piedra redondeada de la imagen que encabeza esta entrada, es más suave de comprender, más sencillo de manejar y, regularmente, suficientemente exacto como para trabajar con él en vez de con el número original.

Considero que es buena idea que los alumnos nos expliquen los procedimientos que están siguiendo, para darnos cuenta de cómo comprendieron lo que pretendemos que aprendan. Para captar malinterpretaciones como la que expongo aquí (que no me inventé, me ocurrió ayer durante la clase), los ejemplos exhaustivos pueden ser una buena idea (ver más aquí).

Si quieren leer más sobre estimaciones, redondeos y truncamientos, pueden consultar aquí.

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

¡Con toda la actitud! (positiva, por supuesto)

Ésta es la entrada 133 de este blog. En la universidad donde doy clases el ciclo escolar terminó, también el curso y las vacaciones de verano… Esta semana iniciamos el nuevo semestre, a distancia porque el bicho no se ha ido, ni parece quererse ir pronto.

Es muy diferente cambiar de presencial a virtual de forma emergente, a medio semestre, conociendo a tus alumnos, a arrancar un semestre on line, sin conocer en persona a los estudiantes.

En mi caso, muchachos que jamás habían pisado un aula universitaria y que proceden de muy distintos ambientes escolares, con diferencias importantes en los conocimientos con los que llegan.

Será toda una aventura nivelarlos en cuanto a matemáticas y prepararlos para que comprendan la modelación matemática de los conceptos administrativos que requerirán en sus carreras (de eso trata mi materia).

¡Bienvenidos, muchachos! Sí, hay razones para estar apachurrados. Pero también las hay para echarle todas las ganas del mundo a este semestre.

Lo mismo va para todos los que están por iniciar clases y para los que continúan el ciclo que empezó en enero, alumnos, profesores y papás.

¡Hagámoslo con toda la actitud positiva!

¡Hasta el siguiente miércoles!

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer