Un año ya…

Esta es la entrada 254 de este blog.

La escribo en otra semana muy especial, pues es la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, mi ciudad. La feria más grande del mundo, de habla hispana, y la segunda más grande en general.

Este año es la edición 36, 36 es múltiplo de 9 y 9 el número que más me gusta de todos (ver porqué aquí), así que más emoción me da poder volver a la feria casi como la conocía, ya sin restricciones por el covid (aunque algunas editoriales ya no volvieron, tristemente).

Los libros me fascinan, he escrito un par de textos al respecto como pluma invitada:

¿Un libro que me haya cambiado la vida?… ¿por qué me limitan? (Ver aquí).

A la FIL voy a encontrar libros que quieren ser leídos… y libros que quieren ser escritos (Ver aquí).

Además de mi propio libro, Akhiré y los dos pilares (Ver aquí), que publiqué ¡hace ya un año! Un año y contando, afortunadamente con una recepción muy positiva por los lectores.

Este año voy a la FIL, como siempre, con la mente abierta a lo que pueda sorprenderme, que creo que es la mejor manera de acercarse a un lugar así.

Confío en que encontraré más de un libro que me ilumine el camino para escribir la segunda parte de la novela sobre didáctica de las matemáticas básicas. Ya les contaré.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Dentro del zapato

Esta es la entrada 253 de este blog. Releyendo por enésima vez las tiras de Mafalda me encontré con esta:

Me dio mucha ternura ver cómo a Manolito se le complica hacer el cálculo por falta de dedos (aunque hubiera tenido 10, faltaban más de 10 días para Navidad).

Entonces recordé que en otra tira el mismo personaje había duplicado su capacidad de cálculo con solo cambiar sus zapatos por sandalias:

Permitamos que nuestros hijos y estudiantes usen los dedos mientras los necesiten, pues es el material concreto más práctico de usar, pero acompañémoslos para que pronto memoricen los resultados de las sumas y restas básicas y traer sandalias deje de ser necesario.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD0. Las imágenes de las tiras de Mafalda las obtuve de aquí.

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Leer para escribir

Esta es la entrada 252 de este blog. 252 es múltiplo de 9 y, por tanto, corresponde a una entrada especial, por ser 9 el número que más me gusta de todos (ver porqué aquí).

La escribo en una semana también muy especial, pues es la Feria del Libro Antiguo y Usado en mi ciudad. Ya me di dos vueltas y, tristemente, encontré muy pocos libros de divulgación de matemáticas.

Pero centrémonos en lo positivo:

Había mucha gente comprando libros de muchos temas y eso da gusto.

Mucho de lo que me encontré me servirá para trabajar en la segunda parte de mi novela: un libro sobre didáctica de las matemáticas, uno sobre pedagogía en general, uno de lógica, uno sobre resolución de problemas, un par de libros sobre cacao… Escasa, pero buena la cosecha.

¡A leer lo que compré, para después escribir!

(Pueden ver cuál es la primera parte de mi novela aquí).

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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Buscando patrones

Esta es la entrada 251 de este blog. A medio camino entre la 250, en la que se cumplió un cuarto de millar de semanas publicando, y la 252, que es múltiplo de 9 y, por tanto, especial.

La escribo en una semana en la que he estado trabajando para descubrir los patrones que se pueden formar en un arreglo de 9 x 9 = 81 cartas del juego T3rcia (ver más sobre ese juego aquí), pues siento que reconocerlos me va a resultar útil para encontrar aún más formas de jugar con él y de entender algunas cosas que nos rodean.

A propósito, la entrada que más vistas tiene en este blog, 207 804 en el momento en que escribo esto, se llama Sucesiones, series y patrones: nos ayudan a interpretar al mundo. Junto con la siguiente, Sucesiones y series: ¿cómo determinar el patrón de formación?, fueron las primeras escritas a petición de una persona, maestra de educación primaria. ¡Gracias por ello, Meli!

Por ejemplo, los patrones en los anillos del tronco de un árbol nos permiten saber qué años tuvo suficiente agua, qué años hubo sequía, qué tanto sol le llegaba…

Sigamos buscando patrones en todo lo que vemos, para que nos sirvan para entender mejor el mundo en el que vivimos.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

¿Cuál es mi ritmo?

Esta es la entrada 250 de este blog. ¡Un cuarto de millar de semanas publicando sin parar, con solo un par de tropezones o entradas casi vacías por ahí!

Hace poco más de un año publiqué una entrada relacionada con la frase «Aprender a mi propio ritmo» (ver aquí).

Sigo pensando lo mismo y el viernes pasado conviví con personas que coincidían: el ritmo natural tiende al mínimo esfuerzo para ahorrar energías, entonces lo natural será no esforzarse, a no ser que algo rompa esa inercia… Ese «algo» puede ser una motivación, intrínseca o extrínseca.

Sobre cómo motivar a los centennials, la generación que está actualmente en la escuela, principalmente en la educación superior, escribí hace un par de años también (ver aquí).

Ayudemos a nuestros estudiantes a tener un mejor ritmo motivándolos para que, aprendiendo a su ritmo, aprendan todo lo que queremos que aprendan, y aún más.

¿Por qué redacté el título así? Porque hoy por la mañana reflexionaba sobre esa pregunta y me di cuenta de que no hay una respuesta estática: mi ritmo depende de qué tan motivada me siento para hacer lo que está en mi lista de pendientes… qué tanto me apasiona y qué tanto creo que es valioso.

Y para ti, ¿cuál es tu ritmo?

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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