¿Cómo preparar a un bebé para que disfrute las matemáticas cuando le llegue su momento de aprenderlas? (Segunda parte)

En la entrada anterior (ver aquí) comencé a compartir ideas para acercar a los bebés de forma positiva y amigable a las matemáticas, sin sobre-estimularlos. Escribí principalmente sobre aprendizaje en general y sobre pensamiento lógico matemático. En esta entrada complementaré la anterior escribiendo sobre los períodos sensibles y me acercaré a las bases del sentido numérico, al escribir sobre los numerales. Dejaré la siguiente entrada para abordar más ideas que complementen éstas.

stairs-2899591_640_optMe topé con esta imagen que me hizo recordar que aprender en general, y aprender matemáticas en particular, es algo que no podemos hacer por nuestros hijos y alumnos: ellos son los que aprenden. Lo que sí está en nuestras manos es orientarlos  e iluminarles el camino, sobre todo cuando es cuesta arriba, como en esta escalera, ofreciéndoles más y mejores oportunidades para aprender.

¿Saben? Ha sido un ejercicio muy interesante indagar lo que se ha escrito con respecto a este tema. La información parece ser escasa, la mayoría de lo que encontré se centra en la lectoescritura y en otras habilidades también importantes, pero de las matemáticas tempranas pocos hablan. Confío en que lo que aquí presento, fruto de mi interpretación de lo que he vivido y leído, les resulte entendible y útil. Ustedes verán qué de eso que comparto les puede funcionar según la dinámica propia de su situación.
Retomemos brevemente lo visto en la entrada anterior para partir de ahí (pueden verla completa aquí):

Para poder aprender, el bebé necesita tener cubiertas tanto sus necesidades físicas como de afecto y también necesita sentir la seguridad de que, además de no ser rechazado por probar, explorar y equivocarse, es animado a superar retos, comparándose sólo consigo mismo.

Los papás necesitamos interpretar positivamente lo que hacen los bebés, ya que, mediante las repeticiones de ciertas conductas, ellos están aprendiendo causa-efecto, reversibilidad y otros conceptos que les serán muy útiles después.

El aprendizaje sólo se da muy cerca de lo que ya conocemos y, por tanto, necesitamos ir dominando cada nuevo concepto o habilidad para poder aprender adecuadamente el siguiente.

cranium-3244118_1280_opt.pngPara desarrollar el pensamiento lógico matemático, las actividades de comparar, contrastar, clasificar, ordenar, reconocer y armar patrones pueden ser muy útiles.
Por la neuropsicología sabemos que, al repetir una actividad hasta automatizarla, se refuerzan las conexiones neuronales y se deja espacio disponible para aprender nuevas.

Veamos qué más podemos tomar en cuenta para fomentar una buena relación temprana con las matemáticas.

Actitud

Además de interpretar positivamente ciertas conductas de nuestros hijos que les permiten aprender, es conveniente aprovechar que nadie nace con una mala idea de las matemáticas y buscar mantenerlos así, teniendo una buena actitud hacia las matemáticas, por la forma en que nos ven actuar y por la forma en que los tratamos, sobre todo cuando se equivocan. Transmitirles que equivocarse es parte del proceso de aprender será un gran regalo que los animará a intentar, errar y volver a intentar hasta lograr sus objetivos.

white-male-1871366_640_opt.jpgProporcionarles las oportunidades para formar bases sólidas para sus futuros conocimientos matemáticos es otro gran regalo. Se considera que el conocimiento matemático informal tiene una gran influencia sobre el conocimiento matemático formal que logra un alumno al entrar a la escuela, así que es muy conveniente desarrollarlo.

Los períodos sensibles

brain-605603_640_optAlgunos estudiosos de la niñez, como María Montessori, consideran que existen lapsos de tiempo en la vida de los niños en los que éstos pueden adquirir habilidades con gran facilidad, llamados períodos sensibles. Puede entenderse como si el cerebro tuviera programado para “encenderse y apagarse” para acoger nuevos conocimientos en ciertos ámbitos, por un espacio temporal limitado. Antes de esa edad, costaría demasiado trabajo enseñar esos conocimientos al bebé (si es que acaso se lograra), después de esa edad, la adquisición de los conocimientos dejaría de ser natural, necesitaría ser intencionada e implicaría más esfuerzo. Por ello es importante conocerlos y aprovecharlos. Para María Montessori son estos:

Período sensible del lenguaje (desde los 2 meses hasta los 6 años)

Período sensible de la coordinación de movimientos (desde los 18 meses hasta los 4 años)

Período sensible del orden (desde los 12 meses hasta los 6 años)

Período sensible del aguzamiento de los sentidos (desde los 18 meses hasta los 5 años)

Período sensible del comportamiento social (desde los 2 años y medio hasta los 6 años)

Período sensible de los pequeños objetos (un período muy corto en el transcurso del segundo año)

¿Ven en el listado el período sensible de las matemáticas? Yo tampoco.

Sin embargo sí podemos ver cómo, al apoyarlo para adquirir todas esas habilidades, estaremos preparando al bebé – niño para aprender, no sólo matemáticas, sino todo lo que necesite y desee conforme crezca.

doll-314345_640_optConsidero que hay una particular aplicación hacia las matemáticas en el período sensible del lenguaje, dado que el niño necesita aprender a comunicarse en español y en “matemáticas”, y en el período sensible del orden, dado que éste es indispensable para entender y hacer matemáticas.

Como verán, para ambos periodos sensibles tenemos hasta los 6 años para aprovecharlos, lo cual nos da un buen margen de tiempo para hacerlo. Después, esa sensibilidad se apaga, para dar lugar a nuevas sensibilidades para otras habilidades que requerimos. Obviamente el aprendizaje, por más natural que sea, será gradual, así que vayamos con calma.

Ojo: aunque la sensibilidad natural se apague, el niño puede aprender aquello que le faltó si se le dan las oportunidades adecuadas, simplemente tardará un poco más y requerirá un poco más esfuerzo.

¿Cómo reconocemos que el bebé – niño está pasando efectivamente por un periodo sensible?

Se nota que se engancha claramente en una actividad, de forma irresistible e incansable, la repite una y otra vez, con una conexión emocional positiva y se muestra satisfecho cuando terminó.

glue-158698_640_optSe dice que las emociones son el pegamento de la memoria, así que conviene aprovechar cuando veamos que se emociona con algo, que se comporta de la forma que acabo de describir, para facilitarle la posibilidad de aprender.

¿Uno, dos, tres?

El periodo sensible del lenguaje y del orden es el momento indicado para que el niño conozca y memorice los numerales. ¿Memorizar? Eso ya está pasado de moda ¿no? ¿Numerales? ¿Qué es eso? Veamos:

¿El orden del abecedario, a, b, c sigue una lógica? Parece que no, no tienen ninguna lógica fácil de identificar, más allá de que las primeras letras podrían representar las iniciales de elementos importantes de la antigüedad. Por lo tanto, aprenderse el orden del abecedario es un ejercicio de memorización, que puede ser ayudado por alguna estrategia mnemotécnica, pero nada más.

singing-304617_1280_opt.pngLo mismo pasa con el orden de los numerales, o nombres propios de los números (uno, dos, tres, etcétera). Dentro de los primeros diez números, no parece haber una lógica fácil de identificar para poder saber cuál numeral sigue de cual, si no se sabe qué cantidad representan. A partir del dieciséis, los numerales comienzan a tener más sentido, si nos sabemos los anteriores: dieciséis = diez y seis. Para los anteriores, sólo queda, al igual que con el orden del alfabeto, memorizar.

La memorización como único método de aprendizaje sí está “pasada de moda”, pero ciertos conocimientos, como el orden del abecedario y el orden de los numerales, por ser conocimientos que se usan muy frecuentemente, es necesario sabérselos “de memoria”.

Esto es, el numeral es una palabra que sirve para representar una cantidad y un niño necesita aprender a relacionar al numeral con la cantidad para poder, tanto aprender a contar, como identificar el orden de los numerales (esto último indispensable para lo primero). Considero que una buena forma de hacerlo es… contando frecuentemente. Contar pasos, contar escalones, contar objetos, contar personas, contar autos que pasan. De esa forma el niño irá aprendiendo el orden de los numerales: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

Conviene empezar enfocándonos en que se aprenda los numerales en orden (conteo verbal), aunque no esté “contando” bien (comienza recitando los nombres sin relacionarlos uno a uno con lo que pretende contar), porque es en una segunda etapa cuando se da el conteo estructurado, en el que dice los numerales en orden y cuenta correctamente los objetos. En etapas posteriores, el niño relacionará el último número que mencionó al contar, con la cantidad de objetos que contó y, más adelante, empezará a conocer de forma más general qué se puede hacer con los números. El aprendizaje debe darse poco a poco. Recordemos que se trata de que sea divertido y que debe ocurrir en la etapa correcta de maduración.

Encontré que no hay un consenso sobre qué debe o puede desarrollarse primero, si el conteo verbal o las operaciones lógicas, así que podemos considerar desarrollarlas en paralelo, cuidando de no forzar al niño.

Para cerrar

La próxima semana escribiré sobre las matemáticas que se trabajan en preescolar, de forma que nos quede más claro qué bases necesitan los niños para poder aprender lo que corresponde a esa primera etapa escolar.

Agradezco, como siempre, a los que leen mis textos, a los que los comentan, a los que los comparten y a los que los aprovechan para sí mismos, para sus hijos y para sus alumnos. Confío en que poco a poco más gente vaya mejorando su relación con las matemáticas, tome mejores decisiones y, con ello, éste sea un mundo mejor.

Hasta la próxima semana.

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Consulté Wikipedia para algunos conceptos, como los periodos sensibles

3 comentarios en “¿Cómo preparar a un bebé para que disfrute las matemáticas cuando le llegue su momento de aprenderlas? (Segunda parte)

  1. Que buena entrada, tienes razón tanto los papás como los maestros solo podemos mostrar la luz en el camino para que lo tomen y con ello que puedan tomar la decisión de aprender.

    Gracias Rebe como siempre muy interesante todo lo que nos compartes, ojalá yo lo hubiera tenido cuando mis hijos estaban pequeños

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    • De nada, Irma, gracias a ti por darte el tiempo de leer y compartir.

      Y sí, la posibilidad y responsabilidad de aprender es del niño o el alumno. Nosotros solo podemos ofrecerles oportunidades de aprender y motivarlos para hacerlo. Pongamos lo que esté de nuestra parte y confiemos en que ellos harán la suya.

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