La intención es lo que cuenta

Esta es la entrada 267 de este blog. La escribo el día en que fui a una escuela a acompañar a estudiantes y docentes mientras jugaban con el material didáctico que diseñé (ver cuál aquí).

Estoy, como dicen por ahí, cansada pero contenta.

Cansada porque es pesada la dinámica de apoyar a los docentes mientras mejoran las formas de jugar con sus estudiantes.

Contenta porque re-confirmé que a los estudiantes les encanta jugar. Se emocionan. Y la emoción es el pegamento de la memoria, entonces confío en que vayan aprendiendo mucho conforme jueguen.

Para eso requieren que el juego tenga intención. Por eso insistimos mucho al explicar a los docentes las actividades qué es lo que se busca con ellas, para que traten de asegurarse de que sus estudiantes lo están logrando.

Mover bolitas de un lugar a otro en el ábaco quizá ayude un poco a la sicomotricidad fina, pero hacerlo con la intención de practicar el conteo, las sumas y las restas logra más con el tiempo invertido.

Esta es mi breve y cansada reflexión de hoy: «la intención es lo que cuenta» no es una frase vacía cuando del proceso de enseñanza-aprendizaje se trata.

Demos toda la intención a cada actividad que le propongamos a nuestros hijos y alumnos y así el tiempo invertido en ellas rendirá más frutos.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

Entrada UEE

Esta es la entrada 266 de este blog. La escribo en la semana en la que me acordé de una forma que tenía mi papá de «encriptar» algunos datos numéricos de su negocio usando una palabra de 10 letras todas diferentes, cada una relacionada con un dígito. Cuando me dijo cuál era la palabra (que debía mantener en secreto, lo cuál haré), pensé en qué otras pudieran funcionar, y descubrí el nombre de un animal que, además, tiene las cinco vocales (la palabra de mi papá tenía 4 vocales y 6 consonantes):

M U R C I E L A G O

Que emparejadas con los dígitos:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 0

Queda:

M = 1

U = 2

R = 3

C = 4

I = 5

E = 6

L = 7

A = 8

G = 9

O = 0

Por lo tanto, la entrada 266 encriptada de esa manera sería la entrada UEE.

El número de días del año sería REI, pi podría escribirse como R.MCMIGUEIRIG, e como U.LMAUAMAUAC y phi como M.EMAORRGAAL

¿Para qué sirve algo así? Para guardar y compartir información numérica encriptada. ¿Se necesita mucho hacer eso? Supongo que no, pero es una de esas cosas simpáticas que se pueden hacer con los números.

Había escrito antes sobre encriptación, principalmente con números primos, pueden verlo aquí.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

¿Qué fue primero?

Esta es la entrada 265 de este blog. La escribo en la semana en la que me propuse ordenar todo lo que ya tengo escrito de mi segunda novela.

Está resultando un reto interesante, porque decidir qué mostrarle primero y qué después al lector depende no solo de lo que sea matemáticamente adecuado, sino de lo que funcione para mantener el interés y lograr un efecto que lleve a la mejor comprensión de las ideas que quiero transmitir.

Pasa algo similar cuando hacemos el diseño didáctico de una clase: hay que mostrar lo suficiente y en el orden adecuado para mantener la curiosidad y el interés de los alumnos, evitando darles una cantidad de información que sea tan grande que no les deje nada por descubrir por sí mismos, o los abrume.

En eso pensaba ayer. Hay tanto que quiero compartir, que necesito elegir bien. Ya habrá, si se dan las cosas, un tercer libro.

Nunca podrá saberse a ciencia cierta qué fue primero, si el huevo o la gallina. Yo, por mi parte, en estos días decidiré qué mostrar primero, qué en seguida y qué al final. Ya lo verán.

Por cierto, el primero, Akhiré y los dos pilares, sigue disponible aquí

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta página en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

Tríos interesantes

Esta es la entrada 264 de este blog, la escribo en una semana en la que me topé con un dato simpático que me hizo ponerme a buscar más similares. Es lo que tiene el ser una persona muy curiosa.

Leyendo sobre pares de números primos gemelos (dos primos separados entre sí por un único número), apareció en el texto un par enorme. Tengo la costumbre de sumar los dígitos de los algunos números que veo hasta obtener su «raíz digital» (o sea, hasta que el resultado de la suma tenga un único dígito), por lo que lo hice con ellos: uno sumaba 8 y el otro 1, por lo que el número par que estaba entre ellos tenía una raíz digital igual a nueve y, por lo tanto, sería un múltiplo de nueve, de esos que tanto me gustan (ver por qué aquí).

Me propuse investigar qué tan frecuente era eso y resulta que, según Wikipedia, hay 35 pares de números primos gemelos entre 1 y 1000, de los cuales diez pares tienen la peculiaridad de escoltar a un múltiplo de 9, como se ve en el listado de abajo.

Todos los números que no están en negritas son primos. Del resto, los que están en negritas al centro de cada trío, obviamente todos son pares, al estar en medio de dos nones, y son múltiplos no solo de 9, sino también de 3 (todo múltiplo de 9 lo es), de 6 (porque todos son múltiplos de 2 y 3 a la vez) y de 18 (por ser pares y múltiplos de 9 a la vez). Los tres que terminan en cero son múltiplos de 5 (y por tanto de 10 y de 15 también). Cinco (72, 108, 180, 432, 828) son múltiplos de 4 (y por tanto de 12). Dos (72 y 432) son múltiplos de 8. Uno (198) es múltiplo de 11. Uno (432) es múltiplo de 16. Uno (180) es múltiplo de 20. Ninguno es múltiplo de 7, 13, 14, 17 o 19.

Hay múltiplos de números más grandes, pero no veo necesario ser exhaustiva en este caso. Va la lista:

17, 18, 19

71, 72, 73

107, 108, 109

179, 180, 181

197, 198, 199

269, 270, 271

431, 432, 433

461, 462, 463 epa… este trío no va aquí, pero me gustó porque el número de en medio es múltiplo de 2, 3, 6, 7, 11, 14 y es el número de esta entrada (264) escrito en reversa

521, 522, 523

809, 810 ,811

827, 828, 829

Hasta aquí los primos gemelos menores a 1000. La lista continúa, y llegando al rango de los mil millones tenemos al trío que me encontré leyendo El Imperio de los Números de Denis Guedj:

1 000 000 061, 1 000 000 062, 1 000 000 063

1 000 000 062 tiene la siguiente descomposición factorial: 2 x 3 x 3 x 5555559, por lo que solo es múltiplo de 2, 3, 6, 9 y 18 entre los números del 2 al 20. Del listado anterior, solo el 18 y el 522 tienen esos únicos divisores entre el 2 y el 20.

Y esta entrada es una de esas que buscan mostrar que las matemáticas son interesantes y bonitas por sí mismas, sin que necesariamente «sirvan» para algo más que para alegrar la vida de quienes disfrutamos encontrando estas curiosidades.

Si quieren saber más sobre múltiplos y divisibilidad, pueden consultar las entradas previas aquí y aquí.

Agradezco a Kike haberme mostrado esta página con calculadoras en la que me apoyé para escribir esta entrada.

Aprovecho para comentar que hubiera sido muy feliz si entre el 1 y el 1000 hubiera habido exactamente nueve tríos con esta característica en vez de diez, pero los números son lo que son, no lo que uno quiere que sean.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta páginas en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

¡Cinco años ya!

Esta es la entrada 262 de este blog, el cual ayer (día internacional de la educación) cumplió ¡cinco! años publicándose semanalmente. 262 semanas seguidas escribiendo cada miércoles, los primeros dos años entradas largas y los siguientes breves reflexiones alrededor del aprendizaje de las matemáticas.

262 es un bello número capicúa (ver más sobre capicúas aquí).

Y a propósito de números peculiares, esta semana he estado leyendo una novela en la que se mencionan números perfectos, amigos… y recordé que ya había escrito una entrada al respecto (ver aquí).

Cinco años y contando… a seguir escribiendo sobre los dos pilares de una buena relación con las matemáticas (ver más aquí). Confío en que cada vez más personas se lleven bien con ella.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta páginas en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

¡’Chocolate’ tiene nueve letras!

Esta es la entrada 261 de este blog. Es una entrada doblemente especial, dado que 261 es múltiplo de ¡nueve!, número que me gusta más que los demás (ver por qué aquí) y porque es la última antes del 24 de enero, día internacional de la educación y aniversario número ¡cinco! de este blog. Cinco años seguidos escribiendo cada miércoles (salvo dos días en los que pasó algo «de fuerza mayor»).

Coincidentemente hoy es día 18, que ¡también es múltiplo de nueve!

Y resulta que «chocolate», que es una palabra que me fascina, por lo mucho que me gusta ese producto del cacao y por el lugar tan preponderante que tiene en mis dos novelas, tiene ¡nueve! letras. Una razón más para que me guste.

Mi primera novela sobre didáctica de las matemáticas básicas y chocolate se llama:

Akhiré y los dos pilares

La segunda está en proceso, pero también tratará de didáctica de las matemáticas básicas y, por supuesto, chocolate. Retomaré el tema de los dos pilares, que son en los que se basa este blog también y ampliaré las aventuras de Akhiré a nuevos temas de matemáticas de primaria. Ya verán cuáles cuando esté lista.

Por cierto, cualquier comentario sobre el libro anterior, o sobre lo que considerarían interesante que incluyera en este, es bienvenido.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Quiero agradecer a esta páginas en la que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay

El cambio es inevitable, el progreso es opcional

Esta es la entrada 260 de este blog. La escribo un día después de que leí la frase que la encabeza, escrita por Sharon Mayet y me recordó a esta entrada que escribí hace tiempo: El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Pensé en lo bien que se podía adaptar al proceso de enseñanza-aprendizaje. Conforme las generaciones cambian, se puede progresar en nuestra forma de enseñar si nos damos a la tarea de entenderlas, o no progresar si más bien las criticamos por no aceptar ser enseñadas como antes.

Escribí sobre eso, en relación con los centennials, hace tiempo (ver aquí).

Entre tantos otros cambios, hace once días cambiamos de año. En nosotros está que sea para progresar.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Retomando

Esta es la entrada 259 de este blog. La primera de 2023, en la que quiero compartirles algo:

¡Estoy retomando la escritura de mi segunda novela! Por lo pronto son escenas sueltas que necesitan ser retrabajadas, pero que van plasmando lo que quiero compartir y complementarán la primera:

Akhiré y los dos pilares

Aún no sé si habrá una escena en la que se cocine algo, como la crema de zanahoria de la novela pasada (que cuando yo la preparo se ve más o menos como la imagen que encabeza esta entrada), pero seguro se incluirán muchas propuestas de didáctica de las matemáticas básicas, aunque no como recetas para seguir al pie de la letra. Confío mucho en mis lectores, sé que sabrán extraer de lo que hacen los personajes aquello que les servirá para mejorar la forma como acompañan el aprendizaje de sus hijos y alumnos.

Por aquí les iré contando los avances, como el hecho de que tengo ya escritas unas 15000 palabras en escenas sueltas. El libro anterior tiene unas 72000, así que ya se va juntando material.

Cualquier comentario sobre el libro anterior, o sobre lo que considerarían interesante que incluyera en este, es bienvenido.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer