¿En viernes?

Esta es la entrada 249 de este blog. La escribo en viernes, por primera vez en las 249 semanas que lleva el blog publicándose.

Y en modo lento, como el caracolito sorprendido por ver que me tardé en publicar esta semana.

Solo les contaré que la causa de la demora fue el tiempo que me tomó adaptar la capacitación que he estado dando a los docentes al perfil de los que conocí hoy: sus estudiantes son de Altas Capacidades.

Entonces fue necesario agregar a lo que ya tenía nuevas actividades con un grado de dificultad mayor, para que los juegos que les mostré (ver más aquí) siguieran consiguiendo su objetivo de ser actividades de piso bajo y techo alto (ver más aquí). Muy alto en este caso.

En muchos de los casos con dejar que los estudiantes conozcan las reglas originales y las empiecen a modificar para retarse más será suficiente, solo cuidando ciertos detalles de corrección matemática, que fue lo que agregué. Ya veremos cómo avanza esta nueva aventura.

Un gran agradecimiento a CEPAC por haber recibido con tanto entusiasmo los juegos. Volveremos pronto para mostrarles más maneras de jugar, para que el potencial de sus pequeñitos no encuentre límites.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

PD1: Aún no he logrado insertar en esta sección un botón que permita seguir el blog… lamento la molestia que implica ir a la página principal para hacerlo.

PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Jugar en vez de hacer planas

Esta es la entrada 248 de este blog. La escribo en la semana en la que voy a terminar de acompañar a varios docentes mientras juegan con sus alumnos con los materiales didácticos que diseñé (ver aquí).

Ya he visto dieciséis grupos. Reitero que necesito reforzar en los docentes la idea de que, de lo que más importa al realizar cualquier actividad de aprendizaje, es que tengamos clara la intención de la misma, para que la cuidemos conforme se va desarrollando.

Y también reafirmo la alegría que me da ver que los alumnos reciben con entusiasmo el jugar. Me hizo recordar algo que leí hace poco, no recuerdo dónde: para aprender algo nuevo necesitamos una cierta cantidad de repeticiones (de hacerlo, leerlo, escribirlo). Para aprender eso mismo jugando necesitamos ¡menos de la mitad de repeticiones!

Vale la pena, por tanto, encontrar todas las oportunidades de usar Aprendizaje Basado en Juegos. A seguir acompañando a los docentes para que saquen lo más posible del tiempo que están invirtiendo en esta estrategia.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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PD2: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay y webresizer

Intención, intención, intención

Esta es la entrada 247 de este blog. La escribo en la semana en la que estoy observando a varios docentes jugar con sus alumnos con los materiales didácticos que diseñé (ver aquí).

Apenas me ha tocado ver a cuatro grupos, pero con eso ha sido suficiente para entender que necesito reforzar en los docentes la idea de que, de lo que más importa al realizar cualquier actividad de aprendizaje, es que tengamos clara la intención de la misma, para que la cuidemos conforme se va desarrollando.

Que usen creativamente el material, de formas distintas a las propuestas, me parece genial. Estoy aprendiendo mucho al observarlos.

Solo queda cuidar que acoten las acciones de sus estudiantes para lograr el aprendizaje que buscan.

Porque en el Aprendizaje Basado en Juegos, que es lo que estamos usando, el juego es el medio y el aprendizaje el objetivo. Qué bien que se diviertan jugando los estudiantes, pero lo que buscamos es que aprendan.

No queremos lanzar un dardo a cualquier parte de la diana, queremos darle al centro.

A seguir acompañando a los docentes para que saquen lo más posible del tiempo que están invirtiendo en esta estrategia.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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¿Cuál mitad sabe el alumno?

Esta es la entrada 246 de este blog. Retomaré brevemente la reflexión pasada: si solo sé que mi alumno sabe la mitad de lo que debería saber (parece trabalenguas)… ¿de qué mitad estamos hablando?

Si me dan la mitad de los dulces de la foto, ¿de qué colores me tocarán a mí?

Puede llegar a pasar que dos alumnos con exactamente el mismo promedio, 50%, sepan mitades complementarias de lo que se evaluó: uno la primera mitad y otro la segunda, o viceversa; sobre todo en cierto tipo de evaluaciones con reactivos muy independientes entre sí.

A tomarlo en cuenta en nuestra labor docente… el detalle es lo que importa.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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El promedio oculta el detalle

Esta es la entrada 245 de este blog. La escribo mientras analizo los resultados obtenidos en el diagnóstico que aplicamos a las cinco escuelas que estaremos apoyando en el proyecto de Escuela en Comunidad (ver más aquí). Hay mucho por reflexionar al respecto, pero lo que quiero compartir aquí es que, si solo le entrego al docente el promedio obtenido por sus alumnos, realmente no le estoy diciendo nada útil.

Lo que sí puede servirle es mostrarle el detalle alumno por alumno, reactivo por reactivo, luego un resumen por reactivo y por alumno, para identificar los alumnos que necesitan más ayuda y los temas que necesitan reforzarse. Y al final, solo al final, y a quien así lo necesite, el promedio por grupo, por grado, por escuela y por el programa completo. Cada nuevo promedio va ocultando detalles de la capa anterior, pero es necesario para entregar una información más compacta y global a las personas que están más lejos de los estudiantes, que son los que coordinan el programa.

Porque la estadística es la ciencia que dice que, si tú te comiste dos panes y yo me comí cero panes, en promedio nos comimos un pan cada uno y no deberíamos de tener hambre… aunque yo sí estoy hambrienta.

En este mismo sentido recuerdo que hace tiempo me dijeron que preparar la clase para el alumno promedio es prepararla para nadie, porque lo más probable es que ninguno de nuestros alumnos tenga las características exactas del promedio.

Cuidemos con qué información trabajamos, para que sea la que nos ayude a preparar mejor nuestras clases y hacer mejor nuestro trabajo.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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Una idea para aprovechar la constancia de la resta

Esta es la entrada 244 de este blog. Hace poco escribí en una entrada, «Cuando no sé lo que no sé» (ver aquí), que, aunque los docentes con los que estoy trabajando no mencionan que se les dificulta enseñar la resta con transformación, la realidad es que muchos de sus alumnos no saben contestar ejercicios en los que necesitan transformar. Hoy quiero compartir una idea sobre ese tema que puede resultarles útil.

Hace mucho tiempo escribí una entrada sobre sumas y restas con transformación, en la que además explicaba cómo usar la constancia de la suma y la resta (ver aquí).

La constancia de la resta es útil para facilitar ciertos cálculos mentalmente. Es la que nos permite «pensar» así:

9 – 3 = 6

Si resto dos al minuendo y al sustraendo, el resultado se mantiene:

7 – 1 = 6

Entonces 75 – 18, quitándole 5 a minuendo y sustraendo son 70 – 13 que son 57.

También podemos hacerlo sumando al minuendo y al sustraendo:

75 – 18, sumándole 2 a minuendo y sustraendo son 77 – 20, que son 57.

Veamos ahora una aplicación útil de la constancia de la resta, para el caso en el que el minuendo tiene solo ceros al final:

6000 –

3795

Le restamos 1 al minuendo y al sustraendo y luego hacemos la resta sabiendo que el resultado será el mismo que en la operación original:

5999-

3794

2205

¡No se necesitó transformar nada!

Por favor, si lo van a enseñar así, expliquen primero por qué funciona, con ejemplos como los que di al principio aquí. La base de este blog es explicar siempre por qué funciona lo que propongo, para que sea más sencillo asimilar y recordar. Esto no es un truco mágico ni un atajo, es solo usar las propiedades de las matemáticas a nuestro favor.

Sigamos fomentando la correcta comprensión de las matemáticas.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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Mucho por hacer…

Esta es la entrada 243 de este blog. 243 es múltiplo de 9, número que me gusta más que los demás (ver por qué aquí).

La escribo después de visitar las cinco escuelas en las que estaremos apoyando a los docentes para que mejoren las bases matemáticas de sus alumnos, para que su desempeño general en la materia y en la escuela mejore.

Muchas gracias a todos los capacitadores que me acompañaron. Creo que todos salieron de su respectiva escuela conmovidos por la experiencia de ver que hay… mucho por hacer, pues los pequeñitos, después de la pandemia, mostraron menos habilidades y conocimientos de los que esperábamos. Será un largo camino, que aún no podemos ver del todo, pero ya hemos dado los primeros pasos y vemos a los docentes comprometidos con sus pequeños. Confío en que tendremos logros interesantes con los juegos con los que estarán trabajando los docentes con sus alumnos (ver aquí). Ya les iré contando.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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Cuando no sé lo que no sé

Esta es la entrada 242 de este blog. La dedicaré a una breve reflexión docente:

Hace poco hice una encuesta entre unos 60 maestros de primaria sobre lo que más trabajo les costaba enseñar. Entre las respuestas más frecuentes estuvo:

–Aquello para lo que los estudiantes no tienen las bases suficientes

–Aquello para lo que ellos no tienen las estrategias suficientes para que sus diferentes alumnos entiendan.

–Fracciones.

Sobre fracciones he escrito tres entradas

Fracciones, ¿qué las hace tan especiales?

Fracciones, simplificar y amplificar

Fracciones, ¿cómo hacer operaciones con ellas?

Sobre estrategias para enseñar muchos temas de matemáticas básicas trata este blog.

Y para mejorar las bases matemáticas de los estudiantes tengo tres materiales didácticos (ver aquí)

Por el título de esta entrada se darán cuenta de que se trata de algo más:

Después de revisar las encuestas apliqué un diagnóstico a algunos estudiantes y lo que descubrí me pareció muy interesante: un tema que casi ninguno domina es la resta con transformación, a pesar de que es un tema que ninguno de los docentes dijo que le costara trabajo enseñar (ver una propuesta de cómo enseñarlo aquí).

Si el docente no es consciente de que no está enseñando bien ese tema y, por tanto, le cuesta trabajo abordarlo, nunca va a poner de su parte para mejorar su práctica.

La breve reflexión es: analicemos objetivamente lo que realmente sabemos o no sabemos enseñar y trabajemos en mejorar aquello que es mejorable.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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Sé sumar octavos pero no quintos

Esta es la entrada 241 de este blog. La escribo el día en que realicé un diagnóstico a unos estudiantes recién llegados al nuevo ciclo escolar.

Hubo un reactivo para quinto de primaria en el que se pidió sumar un quinto más dos quintos y una profesora me dijo: «no la pueden contestar porque solo han visto medios, cuartos y octavos».

Una parte de mí entendió la situación: estaba enfrentando a esos pequeñitos a un planteamiento desconocido para ellos.

Y otra parte de mí se entristeció por la situación: no les estaba pidiendo usar un procedimiento nuevo (mínimo común denominador), solo les estaba pidiendo sumar dos fracciones con el mismo denominador, aunque con un denominador diferente a los que habían visto. Para mí sumar un quinto más dos quintos debería ser un reto alcanzable para alguien que ya sumó antes un octavo más tres octavos.

Quizá «en mis tiempos» era un reto alcanzable, pero ahora ya no lo es tanto.

Lo sé… la pandemia.

Ojalá pronto podamos revertir su efecto y lograr que nuestros hijos y alumnos logren el nivel de desempeño que se tendría a su edad antes de la pandemia y también logren extrapolar o aplicar sus conocimientos en contextos ligeramente distintos: que si saben sumar octavos, también sepan sumar quintos.

A trabajar en ello.

Hasta el próximo miércoles.

Rebeca

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