Enseñar matemáticas siendo un buen líder positivo

number-38552_640_opt.pngÉsta es la entrada número 36 de Impulso Matemático. Todas son importantes para mí, aunque cada 9 entradas publico algo especial, un poco diferente a lo demás. Ésta será una de esas entradas especiales.

Un reto al que me enteré que me enfrentaría hace algunos meses me llevó a comenzar a leer libros y ver videos sobre liderazgo. Descubrí que volverte un buen líder positivo de tus hijos y alumnos es, más que valioso, indispensable para lograr que ellos aprendan. Por ello decidí dedicar esta entrada a compartir lo que he aprendido, y he estado aplicando, relacionado con el tema.

Elegí a un director de orquesta como imagen principal porque es una excelente representación de un líder. Él no toca la música, pero sin él los músicos no sabrían bien qué hacer. El profesor no mete los conocimientos en la cabeza de los alumnos, pero gracias a su dirección los propios alumnos hacen suyos los conocimientos.

Vayamos por paso a paso.

¿Qué implica ser un buen líder positivo en cualquier ámbito?

group-of-people-2876774_640_optUn buen líder busca servir a los demás, no servirse de los demás (lo cual sería terrible). Cuando comete un error, lo acepta y corrige. Espera que su gente reaccione de la misma manera ante sus propias equivocaciones.  Tiene expectativas muy altas para las personas a las que lidera, que se basan en que los conoce bien, reconoce su potencial, cree en ellos, valora su esfuerzo y se compromete a inspirarlos para que se cumplan esas expectativas. Busca que su gente se convierta en la mejor versión de sí mismos, porque sabe que eso ayudará a que se logren, incluso se excedan, los objetivos que haya planeado para el equipo.

No digo que sea sencillo, ni que se pueda lograr hacer todo eso, y lo siguiente que mencionaré, todo el tiempo, pero, teniéndolo en mente, será más fácil tender hacia allá en nuestras acciones.

¿Qué implica ser un buen líder positivo como profesor?

Al acotar el liderazgo al salón de clases (o a nuestros hijos, cuando les enseñamos algo), debemos empezar por identificar que nuestro objetivo es que nuestros alumnos aprendan, no que les demostremos lo bien que sabemos nosotros la materia, que es lo que, tristemente, buscan algunos profesores sin vocación.

leader-2815528_640_optPara lograr ese objetivo, requerimos conocer bien a nuestros estudiantes, para adaptar las actividades de clases a ellos. Debemos identificar sus habilidades y sus conocimientos previos para partir de ahí. No es adecuado preparar una clase rígida con actividades cronometradas minuto a minuto, porque no existe tal cosa como un estudiante promedio al que podamos tomar como base para dicha clase rígida. Algunos sobresaldrán en algo y tendrán fallas en otra cosa, otros sobresaldrán en tantos aspectos que necesitarán alguna actividad especial que los motive para que no se aburran. Y otros más tendrán tantas áreas de oportunidad (eufemismo para áreas débiles) que necesitarán de más atención que el resto. Algo que he visto que puede funcionar es el tratar al grupo como eso, un grupo, en el que todos se responsabilizan para ayudarse a llegar a la par a la meta.

megaphone-3036950_640_optOtro aspecto importante a tomar en cuenta es que lo que va a provocar el aprendizaje es lo que el alumno hace, no lo que el profesor pueda decir (aunque tenga un megáfono) o hacer. Si damos una excelente clase muy bien preparada, pero la mente del alumno está en otra parte, no se dará el aprendizaje. O si nos pone atención sólo para que no lo regañemos, pero sin la menor intención de aprender pues… no aprenderá. Como líderes del salón de clases necesitamos provocar acciones en nuestros alumnos que vayan encaminadas a que se dé su aprendizaje.

punctuation-marks-2999583_640_opt.jpgEl ambiente que fomentemos, la cultura del salón de clases o del espacio de apoyo a nuestros hijos para aprender, debe ser de seguridad. Los alumnos deben sentirse integrados, apoyarse unos a otros y no sentirse amenazados, al hacer comentarios, sugerencias o preguntas, por sus compañeros ni, mucho menos, por su profesor.

¿Qué implica ser un buen líder positivo como profesor de matemáticas?

Cada materia tiene un cierto grado de complejidad para enseñarse. No conozco mucho sobre los retos específicos para enseñar otras materias, pero sí que conozco los retos que implica el ser un buen líder positivo al enseñar matemáticas. Por ejemplo:

Contrarrestar la fama negativa

no-1532841_640_opt.jpgNo sé de dónde me surgió la idea de que las matemáticas tienen mala fama. Es broma, claro que lo sé y me da mucha tristeza. Padres que asustan y/o predisponen a sus hijos diciendo que ellos no fueron buenos en matemáticas de chicos y que, por tanto, sus hijos también van a sufrir con la materia. Maestros sin vocación o sin gusto por las matemáticas, que van sentando precedentes grises en los alumnos, al enseñar por mera mecanización y sin explicar ni justificar ningún procedimiento, provocando un alto índice de reprobación y, con ello, de aversión. Menciones aquí y allá de artistas, escritores, comunicadores y todo tipo de personas que se refieren de manera negativa a la materia, diciendo que no les gusta o que no eran buenos, recrudeciendo el que el gusto por la misma esté mal visto y sea bien visto su rechazo.

conductor-2057221_640_opt¿Hay algo que podamos hacer? ¡Claro! A nivel macro va a tardar un poco. Este blog es un esfuerzo en ese sentido y ahí va, dándose a conocer poquito a poco. A nivel alumno sí que está en las manos de cada profesor comprometido el liderar a su grupo para terminar el curso con una mejor relación con las matemáticas que la que tenía al inicio. Es común que la gente actúe de cierta forma porque no sabe que existen otras formas de actuar, por lo que necesitamos facilitar a los alumnos alternativas agradables de acercarse a la materia (por complejo que sea diseñarlas o encontrarlas) y eso cambiará en ellos la forma de verlas. Creo que con ello podemos contagiar, porque no es posible imponer, nuestro gusto por las actividades matemáticas.

Contrarrestar el auto-concepto negativo de algunos alumnos

thumb-440352_640_opt.jpgLa mala fama de las matemáticas puede estar sólo afuera, sin afectar al alumno, porque éste se siente capaz de un buen desempeño en la materia. Pero también puede estar muy adentro, cuando un alumno piensa: “nunca he pasado un examen de mate”, “no soy de números”, “soy terrible para las mates” e ideas similares, que, normalmente no se tienen de otras materias.

¿Qué podemos hacer en este caso? Podemos apoyarnos en dos ideas que compartí entradas anteriores (ver aquí y aquí): no existe tal cosa como el cerebro nacido para hacer matemáticas y todos tenemos la libertad de elegir la actitud con la que nos enfrentamos a las tareas matemáticas

smiley-1041796_640_optEstá científicamente probado, lo dice Carol Dwek en Mindset, que, con la práctica adecuada e intencionada, todos podemos aprender las matemáticas suficientes para estudiar al menos cualquier licenciatura. Si lo hacemos con una actitud abierta y positiva, que es una decisión que podemos tomar en cualquier momento, según señala Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido, las probabilidades de que podamos aprenderlas bien aumentan. Como líderes de los alumnos, nos ayuda mucho transmitir estas dos ideas antes de empezar a enseñar cualquier curso y reforzarlas a lo largo de todo el ciclo escolar.

Nivelar y corregir los pre-requisitos incompletos y/o erróneos

communication-73331_640_optOtro gran reto que tenemos los profesores de matemáticas es el identificar los conceptos erróneos, o aún no aprendidos, con los que llegan nuestros alumnos. Necesitamos ayudarles a corregirlos y completarlos para que el aprendizaje correcto de nuevos conceptos y procesos sea factible. Mi percepción particular, sin ser experta, es que enseñar matemáticas es más complejo que, por ejemplo, enseñar historia. Podemos no saber quién descubrió América y eso no nos impide entender la materia ni pasar un examen. En cambio, el no sabernos las tablas de multiplicar o el no saber resolver, por ejemplo, una ecuación lineal, complica entender y lograr un buen desempeño en muchos otros temas de la materia.

Mencioné antes que el líder conoce a su gente, valora su esfuerzo y se compromete a inspirarlos para cumplir las altas expectativas que tiene para ellos. Ese conocerlos implica identificar sus deficiencias para ayudarlos a superarlas.

Saber a dónde vamos

up-2081170_640_optLos líderes llevan a su gente a conquistar metas y superar retos. Los profesores de matemáticas necesitamos tener un horizonte objetivo más amplio que el temario de la materia del curso que estamos impartiendo. De esa forma, sabremos en cuál de los siguientes temas de la matemática escolar se va a usar lo que nuestros alumnos están aprendiendo, para asegurarnos de que los aprendan de la manera correcta, sin atajos ni procedimientos que tengan fecha de caducidad. Esto significa que funcionan para los ejercicios de su curso pero no para los de cursos posteriores, como el método mariposa para sumar y restar dos fracciones, o el pescadito, para dividir dos fracciones. Ninguno de esos dos métodos funcionan para tres o más fracciones (ver más aquí).

Saber ¿por qué estamos haciendo esto?

idea-1126530_640_optEs importante lo que advierte Simon Sinek en sus libros, Empieza con el por qué y Los líderes comen al final (tomé algunas ideas para este texto de ellos): tener claro el por qué se hace algo es básico para hacerlo bien. Considero que, en matemáticas, existen dos niveles de por qué que, como principales líderes de nuestros alumnos, necesitamos conocer y transmitir.

¿Por qué funciona este procedimiento?

team-2579316_640_optEl primer nivel es el por qué de un procedimiento específico. Conocer su fundamento ayuda a respetarlo. Por ejemplo: ¿por qué sólo es posible sumar o restar fracciones con el mismo denominador? Podemos explicarlo diciendo que el denominador sólo da nombre a la fracción y el numerador es el que numera, el que dice qué cantidad se va a sumar o restar. Así como se suman tres manzanas más dos manzanas para obtener cinco manzanas, así se suman tres séptimos más dos séptimos para obtener cinco séptimos. No se pueden sumar tres manzanas más dos peras para obtener cinco manzanaperas ni sumar tres séptimos más dos quintos para obtener cinco doceavos.

¿Por qué necesitamos aprender matemáticas?

career-1738216_640_optEl segundo nivel es aquella pregunta recurrente y que diversos profesores contestan de diferentes formas: ¿por qué debo aprender esto?

Confieso que yo estudié una ingeniería y jamás volví a hacer, por ejemplo, una factorización fuera del mundo académico, entonces ¿por qué o para qué aprendí eso? Lo que conseguí al esforzarme incontables veces por, por ejemplo, encontrar dos números que multiplicados dieran 36 y sumados dieran -20, así como para aprender tantos otros temas, fueron un montón de nuevas conexiones neuronales que mejoraron mi habilidad de analizar una opción tras otra hasta encontrar la adecuada. También se fortaleció mi paciencia para insistir hasta resolver un problema y el cuidado que pongo para evitar confundir procedimientos, entre muchas otras habilidades que me han sido muy útiles fuera de la escuela, desde el día que lo hice y hasta hoy, incluyendo hacer un poco de origami con mis hijos.

Considero esa una razón para aprender matemáticas que es más poderosa que la de que “están en todas partes” (es difícil verlo cuando nunca te has llevado bien con ellas), la de que “son bellas” (sí que lo son, pero alguien que está sufriendo con ellas no puede verlas así), la terrible de “porque no te queda de otra” y otras tan poco motivadoras con esas.

Ah, por si quieren saberlo, los números son -18 y -2.

Para cerrar

Escribí una versión breve de este texto para la revista digital temática de Café&Co. Ya había escrito para su número anterior, dedicado a la Paz, un artículo titulado Los números y la paz (ver aquí, página 24). En cuanto esté en línea el siguiente número, dedicado al Liderazgo, compartiré aquí mismo la liga para leerlo.

orchestra-1825653_640_optConsidero que todos podemos ser buenos líderes de nuestros alumnos y de nuestros hijos si nos preparamos para ello, teniendo en cuenta los aspectos que caracterizan nuestra situación particular. Si eres maestro de matemáticas o papá de hijos en edad escolar, el reto de ser un buen líder de tus alumnos o hijos es grande y alcanzable. Puedes dirigir un gran concierto de aprendizaje si te lo propones. Si no lo eres y entraste a este blog por curiosidad o si eres actualmente un alumno dentro de una clase de matemáticas, ahora conoces mejor lo que enfrentamos y, confío, nos verás con más empatía.

Muchas gracias a todos los lectores por leer y compartir con aquellos a quienes consideren que les puede resultar útil lo que publico. Recuerden que pueden escribirme para sugerirme abordar algún tema o profundizar en algo sobre lo que ya haya escrito. También para compartir con los demás lectores sus ideas sobre el liderazgo en las clases de matemáticas. Y pueden suscribirse para recibir un correo cada miércoles que subo una nueva entrada.

Hasta la próxima semana.

Rebeca

PD: Quiero agradecer a estas páginas en las que me apoyo constantemente para redactar el blog: pixabay.com   webresizer.com

8 comentarios en “Enseñar matemáticas siendo un buen líder positivo

  1. […] Antes de seguir debo decir algo: lo que también debe estar resuelto para que el bebé pueda aprender, además de comer, dormir, pañal limpio y estar sano en general, es sentir el afecto de los papás. Es decir, para que pueda aprender, es básico sentir la seguridad emocional necesaria para intentar cosas sabiendo que no va a ser rechazado por ello. Si recibe un regaño cada que intenta algo y falla (o tiene éxito pero era algo potencialmente peligroso), probablemente acabará por dejar de intentar. Pueden encontrar más ideas sobre cómo hacer sentir bien a la gente que depende de ustedes para aprender en la entrada que escribí sobre liderazgo al enseñar (ver aquí). […]

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  2. […] Cuando un tema es muy extenso, lo separo en dos o más entradas, que regularmente publico de forma consecutiva. Sin embargo, la situación con el tema de las desigualdades resultó… desigual. Esto se debe a que la primera parte fue la entrada 35 (ver aquí) y la segunda será la entrada 37, dado que se atravesó entre ellas (así como el simpático pato blanco de la imagen) la entrada 36 que, por ser múltiplo de 9, fue especial. Me encanta el número 9 (ver por qué aquí) y cada 9 entradas escribo algo especial. La 36 la dediqué al liderazgo en el salón de clases de matemáticas (ver aquí). […]

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  3. Estoy segura que con tu apoyo, podremos difundir este “onda” positiva y que por recomendación todos leamos tus post para poder aprender mejor y así poder enseñar de una mejor manera, gracias Rebe por siempre entregar el corazón en cada uno de tus escritos

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  4. Excelente entrada Rebeca, aprendí mucho. Gracias. Para agregar algo sobre la mala fama de las matemáticas, sabes que he visto muchísimas veces a padres y maestros usar las matemáticas como amenaza o castigo, “que si no haces esto, te voy aponer a hacer operaciones”, “como te portaste mal, vas a pasar el receso resolviendo problemas matemáticos” y así, obviamente muchos niños las ven como el coco y las terminan odiando. Esperemos que seamos cada vez más los que busquemos que las personas disfruten las matemáticas, porque en realidad sí son hermosas y realmente creo que una persona con gusto por las matemáticas tiene una vida menos conflictiva (con ella misma y con los demás) ya que las matemáticas además de mantener nuestro cerebro activo provocando que podamos manejar situaciones de nuestra vida diaria, nos ayudan literalmente a entenderlo todo. Saludos.

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    • Muchas gracias por tu comentario, Ericka,

      Qué triste lo que mencionas… usar las matemáticas como castigo…

      La mala fama de las matemáticas tiene una inercia enorme. Será necesario primero frenarla para después meter reversa. Conozco mucha gente, como tú, que lo está intentando, influyendo positivamente en ese sentido en su entorno. Es uno de los objetivos de este blog.

      Confío en que pronto empiece a notarse el esfuerzo conjunto para que, como bien dices, todos tengamos una vida menos conflictiva porque podemos entender y entendernos mejor.

      Saludos

      Rebeca

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