Hoy llegamos a la entrada 72 de este blog. 72 es múltiplo de 9, un número que me gusta por encima de todos los demás (ver por qué aquí), por lo que será una entrada especial. Pensando en ideas especiales sobre las cuales escribir, recordé que hace un par de semanas se publicó en la revista temática de Café&Co, cuyo número se dedicaba en esa ocasión al Amor, un artículo que escribí sobre un tipo muy particular de amor, el amor propio (ver aquí, página 28). Es la tercera vez que escribo en esa revista. En el número 9, dedicado a la Paz, escribí algunas ideas para estar en paz con los números (ver aquí, página 24). En el número 10, dedicado al Liderazgo, escribí sobre el liderazgo en el salón de clases (ver aquí, página 20), tema que retomé en la entrada 36 de este blog (ver aquí).
Quien haya leído El comienzo, primera entrada de este blog (ver aquí), sabrá que mi intención al escribir semanalmente es proporcionar a los lectores herramientas para que vayan llenando su caja y estén preparados para sacar la necesaria bajo cada circunstancia particular que se les presente al acompañar el aprendizaje. Generalmente me enfoco en ideas de didáctica de las matemáticas de temas específicos y en ciertas ocasiones, como hoy, comparto ideas con un alcance más amplio, que incluso abarcan más allá de las matemáticas.
En las siguientes líneas compartiré varias de las cosas que me gusta hacer al acompañar el aprendizaje, algunas de las cuales aparecen en los artículos que mencioné en el primer párrafo. Como todas las herramientas de mi caja, voy eligiendo cuál usar conforme “siento” la situación. Aquellas que les hagan sentido pueden agregarlas a su caja, confío en que les resultarán de utilidad más de alguna vez. Compartiré también algunas ideas que no he necesitado poner en práctica, pero que conviene tener presentes, por si la situación amerita usarlas. Las ideas que elegí para compartir hoy giran alrededor del título de esta entrada: ¿qué lugar ocupa el aprendizaje en la jerarquía de las necesidades humanas?
Esta entrada va dedicada a Oswaldo, de Chile, cuyo proyecto para desarrollar el sentido numérico en los niños admiro mucho.Leer más »

Al resolver cierto tipo de problemas del día a día, un resultado estimado puede ser tanto o más útil que un resultado exacto. Si vamos a comprar pintura para recubrir una pared, saber que necesitamos 5.158 litros para cubrirla puede ser un dato exacto que no es realmente útil, pues en la tienda no nos venderán esa cantidad exactamente, además de que el rendimiento de la pintura es aproximado, por lo que en la realidad es suficiente con estimar que al comprar 5.25 litros (cinco litros más un cuarto de litro) podemos considerar que nos va a alcanzar.
Veremos cómo funcionan las tablas de logaritmos y antilogaritmos, que se han vuelto una curiosidad de museo, dadas la ubicuidad de las calculadoras. Los invito a que disfrutemos esas tablas como se disfruta observar objetos antiguos en un museo y aprovechemos para comprender mejor las propiedades de los logaritmos y las leyes de los exponentes durante el proceso.
Cuando no existían las calculadoras, tener una tabla de logaritmos era como tener un as bajo la manga, hoy veremos por qué. Pensarán entonces que actualmente ya no tiene sentido estudiarlos… y tendrían razón, si el único uso de los logaritmos fuese hacer cálculos más rápidos. Realmente existen más aplicaciones, algunas de las cuales veremos hoy, con lo que comprenderemos que estudiarlos sí es relevante. La próxima semana complementaré esta entrada con más ideas sobre el tema, así como estrategias para resolver ecuaciones que involucren logaritmos.
Ésta es la entrada 65 del blog. La dedicaremos a tratar un tema que, dependiendo de cómo se le aborde, puede asustar a muchos. Como podrán imaginar, buscaré abordarlo de manera que no asuste, antes bien, despierte la curiosidad. Les adelanto que esta entrada no contendrá el desarrollo de ningún tema de la materia propiamente, más bien nos concentraremos en entender qué es el cálculo (diferencial e integral), qué fue necesario que pasara para que fuese descubierto, cuáles son sus aplicaciones y cómo podemos preparar a nuestros hijos y alumnos, desde la primaria y la secundaria, para que su paso por los cursos de cálculo sean suaves y enriquecedores.
Dedicaremos esta entrada a complementar la 62 (ver